"Somos catequistas" intenta ser un espacio de comunicación y de compartir recursos para la difícil y apasionante tarea de trasmitir el Evangelio. Periódicamente se irán agregando nuevos elementos para la reflexión y la tarea. Lo incluído no apunta a la uniformidad sino a la unidad en la diversidad, el debate, la valoración de la opinión del otro. Por ende es importante la participación con el voto, el comentario o el envío de material (lito.balabanian@gmail.com) Bienvenidos.
viernes
Extracto de la película "La Pasión de Cristo"
En este extracto, Jesús, caído, se encuentra con su Madre. El fin se puede deducir de las etiquetas.
jueves
"La Saeta" por Jairo
Este video me lo hizo llegar Darío Dominguez y puede ser útil. Es un clip con imágenes de Jesús y María.
lunes
domingo
"¿Y dónde está Dios?": los devastadores terremotos sacuden la fe de los cristianos
Hace 2300 años, un filósofo griego llamado Epicuro se paseaba por las calles de Atenas planteando a la gente un terrible dilema, que todavía no hemos podido resolver. Epicuro decía: "Frente al mal que hay en el mundo existen dos respuestas: o Dios no puede evitarlo, o no quiere evitarlo. Si no puede, entonces no es omnipotente. Y si no quiere, entonces es un malvado". Cualquiera de las dos respuestas hacía trizas la imagen de la divinidad.
Hoy, frente a los terremotos de Haití, Chile y Japón, el dilema de Epicuro sigue resonando como una bofetada en el corazón de millones de creyentes, que continúan preguntándose cómo es posible que un Dios amoroso y providente pueda permitir que sucedan semejantes desgracias en la vida de los seres humanos sin intervenir ni ayudar.
En realidad Epicuro con su dilema no negaba la existencia de Dios; sólo quería apuntar a la misteriosa e inexorable existencia del mal en el mundo. Sin embargo su dilema ha llevado a mucha gente al ateísmo; y de hecho, así planteado, debería llevarnos a perder la fe, ya que resulta inadmisible que Dios, pudiendo evitar las calamidades que suceden, no pueda o no quiera hacerlo.
¿Cómo resolver el dilema?
En primer lugar, se debe evitar la tentación de atribuir el mal a Dios, como han hecho algunos predicadores religiosos. Por ejemplo Pat Robertson, el famoso tele-evangelista estadounidense, declaró públicamente que la verdadera causa del terremoto de Haití es un castigo divino porque los isleños hicieron hace años un pacto con el diablo. Semejante afirmación, además de ser ofensiva para Dios y para los haitianos, elimina nuestra responsabilidad humana. En efecto, por nuestra culpa muchos de los cataclismos naturales que padecemos afectan sobre todo a los más pobres. Porque donde ellos viven las casas están peor hechas, existen menos hospitales, hay menos médicos, menos bomberos, menos recursos, y menos prevención. Además, muchos terremotos, inundaciones y catástrofes tienen un origen en la irresponsable actitud del hombre, que viene destruyendo incesantemente la naturaleza. Por eso culpar a Dios de estos sucesos resulta insensato.
Además, si hay algo que Jesús ha dejado en claro es que Dios no manda jamás los males al hombre. Ya en el primer sermón que pronunció en su vida, llamado el sermón de la montaña, enseñaba que Dios "hace salir el sol sobre buenos y malos, y llover sobre justos e injustos". Es decir, Él sólo manda el bien incluso a los pecadores.
Para enseñar esto adoptó una metodología muy eficaz: comenzó a curar a todos los enfermos que le traían, y les explicaba que lo hacía en nombre de Dios, porque Él no quiere la enfermedad de nadie. Del mismo modo, cuando le pedían ayuda por alguien que había fallecido, jamás decía: "No; conviene dejarlo muerto porque ésa es la voluntad de Dios". Al contrario, lo resucitaba inmediatamente para enseñar que Dios no mandaba la muerte, ni la quería. Incluso un día sus discípulos vieron a un ciego de nacimiento, y le preguntaron: "Maestro, ¿por qué este hombre nació ciego? ¿Por haber pecado él, o porque pecaron sus padres?" (Jn 9,1-3). Y Jesús les explicó que nunca las enfermedades son enviadas por Dios, ni son castigos por los pecados.
En otra oportunidad vinieron a contarle que se había derrumbado una torre en un barrio de Jerusalén y había aplastado a 18 personas. Y Jesús les aclaró que ese accidente no era querido por Dios, ni era castigo por los pecados de esas personas, sino que todos estamos expuestos a los accidentes y por eso debemos vivir preparados (Lc 13,4-5).
Todo esto vuelve inaceptable las declaraciones de los que, cuando sufren algún contratiempo o accidente, responsabilizan a Dios. El Dios cristiano jamás puede enviar ni consentir ningún mal, ni siquiera a los pecadores.
Pero aún cuando Dios no quiera el mal, el dilema de Epicuro sigue interpelándonos: ¿por qué no los evita? ¿No puede o no quiere?
En realidad el enigma del filósofo griego está mal planteado. No podemos decir que "Dios no puede impedir" el mal que hay en el mundo. Lo correcto es decir que "es imposible que no haya mal". ¿Por qué? No porque sea un misterio, como se responde a veces cuando se quiere evadir la cuestión y dejarla en penumbra para evitar una supuesta crítica a la actuación divina. No. El mal no es un misterio. Es inevitable, sencillamente.
Sería imposible la existencia de un mundo sin mal, por la simple razón de que el mundo es finito, limitado, precario. Dios no podía crear un mundo perfecto, porque lo único perfecto que existe es él. Todo lo demás que pudiera crear, resulta necesariamente limitado. Y a esa limitación le llamamos mal. Hablando hipotéticamente, Dios podría no haber creado este mundo. Pero si lo crea, tienen que ser necesariamente finito (si no, se crearía a sí mismo). De modo que la finitud, la imperfección, la carencia, la privación, estarán siempre presentes como parte de la naturaleza.
El mundo, como hoy está creado, tiene sus propias leyes que lo rigen de manera autónoma, y las inevitables condiciones de esa finitud hacen que Dios no las pueda manipular a su antojo, evitando permanentemente el mal, porque iría contra las leyes que él mismo puso. Por lo tanto, no es que Dios "no quiera" o "no pueda" evitar el mal, sino que simplemente el planteo carece de sentido. La idea de un mundo sin mal es tan contradictoria como la de un círculo cuadrado.
Pero entonces queda una pregunta: ¿valía la pena que Dios creara este mundo? Por supuesto que sí. Para el creyente, si Dios lo ha creado así, es porque valía la pena. Él por su parte, se compromete, acompaña y trabaja junto a los que luchan por erradicar el mal, por implantar la justicia, por sembrar la paz y fomentar la igualdad entre los hombres. A tal punto, que la salvación del hombre dependerá de si ha ayudado a Dios en obrar el bien: "Porque tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber".
Dios quiere el bien, ama el bien y asiste a cuantos trabajan por el bien. Y nuestra tarea es colaborar con Dios para que cada vez haya más bien a nuestro alrededor, no reprocharle la existencia del mal. Como aquel hombre que le preguntaba a su amigo: "¿Vos rezas a Dios?" "Sí, todas las noches". "¿Y qué le pides?" "No le pido nada. Simplemente le pregunto en qué puedo ayudarlo".
Ariel Alvarez Valdés
(Extraído del diario Clarín del 10/03/10
Hoy, frente a los terremotos de Haití, Chile y Japón, el dilema de Epicuro sigue resonando como una bofetada en el corazón de millones de creyentes, que continúan preguntándose cómo es posible que un Dios amoroso y providente pueda permitir que sucedan semejantes desgracias en la vida de los seres humanos sin intervenir ni ayudar.
En realidad Epicuro con su dilema no negaba la existencia de Dios; sólo quería apuntar a la misteriosa e inexorable existencia del mal en el mundo. Sin embargo su dilema ha llevado a mucha gente al ateísmo; y de hecho, así planteado, debería llevarnos a perder la fe, ya que resulta inadmisible que Dios, pudiendo evitar las calamidades que suceden, no pueda o no quiera hacerlo.
¿Cómo resolver el dilema?
En primer lugar, se debe evitar la tentación de atribuir el mal a Dios, como han hecho algunos predicadores religiosos. Por ejemplo Pat Robertson, el famoso tele-evangelista estadounidense, declaró públicamente que la verdadera causa del terremoto de Haití es un castigo divino porque los isleños hicieron hace años un pacto con el diablo. Semejante afirmación, además de ser ofensiva para Dios y para los haitianos, elimina nuestra responsabilidad humana. En efecto, por nuestra culpa muchos de los cataclismos naturales que padecemos afectan sobre todo a los más pobres. Porque donde ellos viven las casas están peor hechas, existen menos hospitales, hay menos médicos, menos bomberos, menos recursos, y menos prevención. Además, muchos terremotos, inundaciones y catástrofes tienen un origen en la irresponsable actitud del hombre, que viene destruyendo incesantemente la naturaleza. Por eso culpar a Dios de estos sucesos resulta insensato.
Además, si hay algo que Jesús ha dejado en claro es que Dios no manda jamás los males al hombre. Ya en el primer sermón que pronunció en su vida, llamado el sermón de la montaña, enseñaba que Dios "hace salir el sol sobre buenos y malos, y llover sobre justos e injustos". Es decir, Él sólo manda el bien incluso a los pecadores.
Para enseñar esto adoptó una metodología muy eficaz: comenzó a curar a todos los enfermos que le traían, y les explicaba que lo hacía en nombre de Dios, porque Él no quiere la enfermedad de nadie. Del mismo modo, cuando le pedían ayuda por alguien que había fallecido, jamás decía: "No; conviene dejarlo muerto porque ésa es la voluntad de Dios". Al contrario, lo resucitaba inmediatamente para enseñar que Dios no mandaba la muerte, ni la quería. Incluso un día sus discípulos vieron a un ciego de nacimiento, y le preguntaron: "Maestro, ¿por qué este hombre nació ciego? ¿Por haber pecado él, o porque pecaron sus padres?" (Jn 9,1-3). Y Jesús les explicó que nunca las enfermedades son enviadas por Dios, ni son castigos por los pecados.
En otra oportunidad vinieron a contarle que se había derrumbado una torre en un barrio de Jerusalén y había aplastado a 18 personas. Y Jesús les aclaró que ese accidente no era querido por Dios, ni era castigo por los pecados de esas personas, sino que todos estamos expuestos a los accidentes y por eso debemos vivir preparados (Lc 13,4-5).
Todo esto vuelve inaceptable las declaraciones de los que, cuando sufren algún contratiempo o accidente, responsabilizan a Dios. El Dios cristiano jamás puede enviar ni consentir ningún mal, ni siquiera a los pecadores.
Pero aún cuando Dios no quiera el mal, el dilema de Epicuro sigue interpelándonos: ¿por qué no los evita? ¿No puede o no quiere?
En realidad el enigma del filósofo griego está mal planteado. No podemos decir que "Dios no puede impedir" el mal que hay en el mundo. Lo correcto es decir que "es imposible que no haya mal". ¿Por qué? No porque sea un misterio, como se responde a veces cuando se quiere evadir la cuestión y dejarla en penumbra para evitar una supuesta crítica a la actuación divina. No. El mal no es un misterio. Es inevitable, sencillamente.
Sería imposible la existencia de un mundo sin mal, por la simple razón de que el mundo es finito, limitado, precario. Dios no podía crear un mundo perfecto, porque lo único perfecto que existe es él. Todo lo demás que pudiera crear, resulta necesariamente limitado. Y a esa limitación le llamamos mal. Hablando hipotéticamente, Dios podría no haber creado este mundo. Pero si lo crea, tienen que ser necesariamente finito (si no, se crearía a sí mismo). De modo que la finitud, la imperfección, la carencia, la privación, estarán siempre presentes como parte de la naturaleza.
El mundo, como hoy está creado, tiene sus propias leyes que lo rigen de manera autónoma, y las inevitables condiciones de esa finitud hacen que Dios no las pueda manipular a su antojo, evitando permanentemente el mal, porque iría contra las leyes que él mismo puso. Por lo tanto, no es que Dios "no quiera" o "no pueda" evitar el mal, sino que simplemente el planteo carece de sentido. La idea de un mundo sin mal es tan contradictoria como la de un círculo cuadrado.
Pero entonces queda una pregunta: ¿valía la pena que Dios creara este mundo? Por supuesto que sí. Para el creyente, si Dios lo ha creado así, es porque valía la pena. Él por su parte, se compromete, acompaña y trabaja junto a los que luchan por erradicar el mal, por implantar la justicia, por sembrar la paz y fomentar la igualdad entre los hombres. A tal punto, que la salvación del hombre dependerá de si ha ayudado a Dios en obrar el bien: "Porque tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber".
Dios quiere el bien, ama el bien y asiste a cuantos trabajan por el bien. Y nuestra tarea es colaborar con Dios para que cada vez haya más bien a nuestro alrededor, no reprocharle la existencia del mal. Como aquel hombre que le preguntaba a su amigo: "¿Vos rezas a Dios?" "Sí, todas las noches". "¿Y qué le pides?" "No le pido nada. Simplemente le pregunto en qué puedo ayudarlo".
Ariel Alvarez Valdés
(Extraído del diario Clarín del 10/03/10
jueves
El ser y el no ser del catequista
Sin pretender agotar ni mucho menos las posibilidades infinitas de análisis presentaremos algunas “notas” del ser catequista (como siempre emparentadas con el hacer) esperando que sirvan de disparador para la reflexión, que cada uno (o cada comunidad) podrá complementar con sus aportes.
La palabra catequesis como tal no aparece en el Nuevo Testamento. Surgió en los primeros siglos del cristianismo. No hace referencia en principio a personas que por primera vez entran en contacto con la Buena noticia (el primer anuncio o “kerigma”), sino a la profundización de la fe de los que ya han adherido a Jesucristo.
La catequesis así entendida es un proceso de crecimiento en la comprensión de la fe y en la experiencia de la vida cristiana. Tiende a desarrollar la comprensión de la revelación a la luz de la Palabra que ilumina sus situaciones de vida. Suscita además una respuesta vital, pues, transformado por la gracia se pone a seguir a Cristo como verdadero discípulo y misionero.
La realidad marca que las fronteras entre el Kerigma y la Catequesis no son fácilmente delimitables. Muchas veces, las personas que acceden a la catequesis necesitan, de hecho, un primer anuncio de la Buena Nueva. Por eso, la Iglesia desea que, ordinariamente, una primera etapa del proceso catequizador esté dedicada a asegurar la conversión. Cierto es que, más allá de las denominaciones, la actitud (y hasta la metodología catequística) surge del mismo Jesús (Confrontar por ejemplo el acompañamiento que hace de los discípulos de Emaús Lc) y de sus seguidores (cómo puede, verse en tantos textos del Nuevo testamento, como el de Felipe y el Etíope Hech)
Es decir que si decimos quien fue el primer catequista, obviamente tenemos que hablar del modelo de todo catequista: el mismo Jesús. Pero además, se puede considerar que, desde los apóstoles hasta nuestros tiempos, la Iglesia ha tenido una nube de testigos que a través de su catequesis más o menos sistemática según las circunstancias, nos han ayudado a crecer en la fe.
Al catequista hoy, se lo podría definir como el cristiano comprometido en la transmisión de los contenidos de la fe, sobre todo compartiendo con el otro la experiencia de Jesucristo muerto y resucitado, vivo y presente en la propia vida y en la vida de la comunidad.
Pero, más allá de las definiciones, ¿Qué significa ser catequista? El que nos ve se pregunta: ¿Qué misteriosa atracción tendrá esta tarea para que sea elegida por alguien? ¿Por qué los que llegan a serlo en serio sienten un sano orgullo por lo que se les ha encomendado? Estas y otras preguntas son de difícil respuesta para los que no están en la misma “sintonía”, pero es bueno cada tanto hacernos esas mismas preguntas “hacia adentro”. Los que hemos sido llamados a esta hermosa ardua labor debemos cuestionarnos qué es y qué no es un catequista. Para así repensar nuestra catequesis en función de la realidad y no desde estructuras caducas que pueden empantanar tan hermosa tarea.
Volviendo entonces a nuestra pregunta… ¿Qué ES un catequista?
· Es alguien que descubre (recibe, escucha y responde) un llamado, es decir una vocación, que como tal, le ilumina la vida y lo lleva a su plenitud.
· Es aquél que siendo conciente de sus limitaciones, pone al servicio sus carismas para la construcción del Reino.
· Es alguien que se forma, pues toma su tarea en serio. Pero también es quien sabe que un maestro enseña, pero un testigo convierte.
· Es quien vive en oración ofreciendo su tarea y los corazones de sus catequizandos para que sea Dios quien actúe por medio suyo.
· Es portavoz, pues tiene claro que porta una Voz que no es la suya.
· Es alegría, pues su felicidad está ligada al sentido de la vida.
· Es transparencia, pues sin ser necesariamente un santo, deja traslucir a Cristo.
· Es coherencia, pues intenta vivir lo que predica.
· Es profeta del sentido, pues el ser humano necesita imperiosamente que se le ofrezca un sentido para vivir, y el catequista que trasmite la Buena nueva, puede ser un medio.
· Es el que está atento para que su tarea no caiga en la rutina, ni en el sacramentalismo, ni en la mera trasmisión de doctrina. Es decir que es quien busca que no se enfríe su Amor primero.
· Es el que trasmite el Amor, pues trasmite a Dios. Un Amor que compromete, que es unidad en la diversidad pues somos imagen de ese Dios que es Uno y Trino. Y por lo tanto trabaja en comunidad y suscita comunidad.
· Es sembrador y no cosechador, pues pocas veces verá el fruto de su siembra, pero confía plenamente en el poder de la semilla.
· Es, si asume su llamado con entrega y humildad, alguien que puede iluminar en la oscuridad, pero esa luz no es la suya, sino la de Cristo…
¿Qué NO ES un catequista? (o qué no debería ser):
· No es un docente frustrado, alguien que le gusta tener un grupo a cargo para, inconscientemente, “jugar” a tener alumnos.
· No es alguien con buena voluntad que por ser de algún grupo parroquial o de algún movimiento ya pueda estar preparado para estar al frente de un grupo (tampoco es la oportunidad de promover a alguien o “engancharlo” dándole alguna responsabilidad antes que se nos vaya).
· No es alguien que por su carácter autoritario va a tener “cortitos” a los catequizandos, ni es alguien que por su dulzura y complicidad con los chicos o jóvenes lo van a sentir como un amigo más.
· No es necesariamente el que tiene un gran conocimiento, ni es obviamente el que no sabe nada pero es buena persona.
· En el caso del catequista escolar, no es el catequista parroquial que no tiene la formación docente adecuada, ni es el que sólo está para hacer una oración de entrada en las reuniones de personal.
· No es predicador de milagros, pues esta no es la propuesta de Jesús.
· No es el que amenaza con el castigo de Dios, ni quien entusiasma con retribuciones celestiales.
· No es el amigo del cura, ni es el centro de la parroquia, ni es más que los demás…
Por último me gustaría volver a la idea inicial de la nube de testigos catequistas que nos han acercado cada vez más a Cristo, nombrando a quien podemos “ponerle el cartelito”, ya que él mismo se lo ponía, pues cuando se presentaba lo hacía de ese modo: como “Catequista”. Cuando dudemos de qué es la catequesis o qué significa ser catequista sólo debemos recordarlo a él, nuestro querido padre Frans…
sábado
viernes
Aporte de Gustavo Caprarotta para debatir con jóvenes y adultos
domingo
Cómo influir cristianamente en Internet en 10 pasos
Artículo acercado por Nacho Salgado
Con frecuencia me preguntáis: ¿cómo puedo influir cristianamente por internet? o ¿cómo difundir mi página? o ¿cómo puedo ayudarte con tu web?… Para vosotros escribo estas ideas sueltas a modo de guía. Muchas de ellas ya las conocerás, pero otras te pueden servir. Las pongo porque yo hago estas cosas que cuento y me sirven…
Internet tiene un nuevo idioma con 10 reglas: para ser escuchado en la red tienes que dar estos 10 pasos
En el idioma de la red todos hablan y todos escuchan. Antes muy pocos hablaban y casi todos escuchaban: como al ver la TV o en una conferencia.
Ahora internet es una conversación. En la que hablan los que antes escuchaban y escuchan los que antes hablaban. Esto se llama web 2.0.
Para participar en esa conversación, necesitas saber 10 reglas básicas de este nuevo idioma.
Las dos primeras son las más importantes. Después, el nivel de dificultad sube en cada regla:
1- Ofrece buen contenido
El contenido es el rey en internet.
Es la regla 1 porque es la más importante. Sin ella, las otras 9 no valdrían para nada.
Si tienes buen material (vídeos, explicaciones, imágenes, noticias), ese mismo buen material se difundirá de forma natural.
Si no “produces” contenidos, puedes difundir otras páginas web o noticias que te parezcan interesantes.
Es clave hablar hoy con el lenguaje de hoy: con vídeos e imágenes. El texto sólo se está quedando obsoleto.
Los vídeos que más se ven en internet suelen ser los más originales, impactantes, musicales o graciosos.
2- Escribe en positivo y personalmente
No vayas contra nada ni anti nada: mejor en positivo. De esto se han dado cuenta los anti-vida y por eso se hacen llamar pro-choice (a favor de la elección), y nos llaman anti-abortistas a los pro-vida.
Una explicación amable y divertida ayuda mucho más que una pila de argumentos… aunque estén muy bien razonados los argumentos.
Posiblemente no convenzas a tu interlocutor con un mensaje. Pero si escribes de forma divertida, puedes ganar un amigo. Y entonces es cuando puedes ayudarle.
Mejor contar experiencias personales (“a mí me ayuda esto”, “el otro día hice esto”), que argumentos de autoridad (“esto es así porque lo dice la Iglesia”).
El que insulta o falta al respeto se descalifica a sí mismo.
Más sobre esto en: Cómo sacar partido a la polémica?
3- El antiguo e-mail
Es un sistema que se usaba en la antigüedad -en los orígenes de internet-, para comunicaciones persona a persona.
En algunos casos sigue siendo útil, pero cada vez se usa menos. Igual que se extinguieron las palomas mensajeras y se usan menos las cartas. Ahora se usan cada vez más los medios de comunicación de muchos a muchos y no persona a persona.
Te puede servir para enviar información interesante a otros. Pero puedes perder esta herramienta si eres pesado*.
*Pesado o spammer: persona de la que recibimos demasiados e-mails, o que envía un mensaje a mucha gente sin copia oculta, de forma que todos pueden ver los e-mails de todos. O que manda sin cesar Power Points con títulos como “re-envíalo si crees en Dios” o “Reenviar: urgente” o “Haz cadena: lo más increíble que he visto”.
Cuando llega un mail de un pesado lo borramos sin leerlo y lo marcamos como spam, de forma que ya no volvemos a ver sus mensajes, aunque sean interesantes.
El e-mail es uno de los 10 pasos para decir algo en internet. Pero, si sólo usas el e-mail, es como si en una conversación sólo se entiende 1 de cada 10 palabras que dices.
4- Deja comentarios
Se calcula que cada comentario en una noticia equivale 100 lectores diferentes con esa opinión.
En internet cuenta igual tu opinión y la mía, que la del mayor experto mundial en un tema.
Por este motivo, las grandes empresas y los lobbies tienen gente contratada, que dedica 8 horas al día a dejar comentarios con diversas identidades falsas en blogs, foros y redes sociales. Así se crea opinión.
Cuando alguien no comenta una noticia significa que no le interesa la noticia, o que no conoce estas reglas y ve internet como un periódico de papel (me hablan y escucho).
Si una noticia te resulta interesante -estés a favor o en contra-, deja tu comentario. Además puedes dejar un link a otra noticia interesante en el comentario. También puedes comentar en librerías online (como Amazon) o en Google Books, e incluír ahí enlaces a críticas o poner tu opinión.
No sirve de nada que pienses: “qué buena noticia!” o “esta noticia está equivocada por este motivo” o “a este le gustaría leerse esta otra página web”… nadie se enterará de eso si no lo escribes.
5- Manda sugerencias
Con sugerencia no me refiero a un comentario de 2 líneas, sino a una sugerencia más estudiada y más de fondo
Como un comentario equivale a la opinión de 100 lectores, un e-mail con sugerencias equivale a la opinión de 1.000 lectores.
Si buscas, encontrarás formas de comunicarte con cualquiera y hacerles sugerencias: un e-mail de contacto en la página, buscarle en google o facebook, pedir el e-mail de autor en un comentario, etc.
No seas un oyente pasivo, habla. Tus sugerencias son muy importantes y pueden ayudar mucho, siempre que cuides las reglas 1 y 2.
Conmigo puedes comunicarte por varios conductos: e-mail antoniogonzalez2006@gmail.com, Facebook, Twitter, comentando alguna noticia, etc.
Agradezco todas las sugerencias que recibo. Mis páginas se construyen a base de sugerencias, porque están hechas por ti y para ti.
6- Redes sociales
Son el sistema que se usa actualmente en internet para comunicarse. En ellas necesitas tener un usuario registrado para participar.
De las 10 páginas más vistas del mundo 9 son redes sociales y la otra es google, que también tiene su red social con google groups y el buzz de gmail.
En ellas todos hablan: mediante vídeos (youtube), artículos (wikipedia), titulares de noticias (twitter) o todos los anteriores (facebook).
La mayor parte del tiempo que se pasa en internet es en una red social. Este es un paso definitivo, para entrar en la conversación. Si sólo puedes dar uno de estos 10 pasos, da este.
Las más importantes son:
* Facebook: si algo te gusta pincha en “me gusta” y coméntalo. Comparte en tu muro enlaces a buenas noticias (tuyas o de otros). Si no comentas una noticia es como si en una conversación sólo piensas tu opinión, pero no la dices. No olvides que vale más la opinión de un amigo, que la de un experto.
* Youtube: si un vídeo te gusta vótalo (si no te gusta vótalo con 0), coméntalo o márcalo como favorito. Cuenta igual tu voto o tu comentario, que los de un premio nóbel.
* Wikipedia: si ves un artículo incompleto o equivocado, cámbialo. No vale decir: como no me gusta esto que leo, borro todo. Hay que ir corrigiendo poco a poco. Vale lo mismo lo que tu escribas que lo que escriba un catedrático. Aunque no se pueden poner opiniones personales. Todo tiene que estar avalado por una fuente fiable externa: libros, publicaciones…
* Twitter: para poner titulares de noticias o mensajes cortos. Más de la mitad de las visitas de los grandes periódicos provienen de twitter
Aquí te dejo un vídeo en el que se ve la importancia de las redes sociales:
7- Responde en foros
¿Todavía no respondes en el foro de catinfor? No te preocupes. Si sólo manejas 9 de estas 10 reglas es como si hablas un dioma, pero sólo se te entienden 9 de cada 10 palabras.
Los foros son un lugar donde puedes conocer gente, exponer tus dudas y ayudar a otros a resolverlas.
Es otra forma de dejar de ser de los que sólo escuchan y participar.
8- Tu página web o blog
¿No tienes una página web o blog en wordpress.com o blogger.com? Bueno… si tampoco manejabas la regla 7 se entenderán 8 de cada 10 palabras de tu mensaje… algo se puede entender.
Si tienes página web pon un banner o un link a las páginas que te parecen interesantes. Si la mía te lo parece, enlázala.
Si quieres difundir una página, mejor que un link o un banner es hacer una noticia hablando exclusivamente de ella. Porque los lectores de tu página habitualmente no leen los enlaces que pones en los laterales, sino las noticias.
9- Haz que otros aprendan y vivan estas reglas
Si quieres de verdad colaborar éste es un punto clave: empezar a participar tú en la conversación y hacer que otros también lo hagan.
Cuanta más gente sumes a la conversación, más personas estaremos influyendo cristianamente a través de internet. Puedes sumarles re-enviándoles esta noticia o contándoselo de palabra.
10- ¿Conoces a alguien que quiera mejorar su web o propagarla?
Dile que se ponga en contacto con Revaloria.org, para que le ayudemos con ello desde mi empresa.
Siento decirte que cobramos por nuestro trabajo, como todo el mundo, porque es la única manera que tengo de pagar a la gente que tabaja conmigo y que la empresa sobreviva.
¿Cuántos de estos 10 pasos todavía no has dado? Si no sabes cómo dar alguno, escríbeme y trataré de ayudarte a darlo. Son pasos para ir dando poco a poco y así conseguir “hablar” este nuevo idioma de internet, para poder influir.
(Antonio González)
Con frecuencia me preguntáis: ¿cómo puedo influir cristianamente por internet? o ¿cómo difundir mi página? o ¿cómo puedo ayudarte con tu web?… Para vosotros escribo estas ideas sueltas a modo de guía. Muchas de ellas ya las conocerás, pero otras te pueden servir. Las pongo porque yo hago estas cosas que cuento y me sirven…
Internet tiene un nuevo idioma con 10 reglas: para ser escuchado en la red tienes que dar estos 10 pasos
En el idioma de la red todos hablan y todos escuchan. Antes muy pocos hablaban y casi todos escuchaban: como al ver la TV o en una conferencia.
Ahora internet es una conversación. En la que hablan los que antes escuchaban y escuchan los que antes hablaban. Esto se llama web 2.0.
Para participar en esa conversación, necesitas saber 10 reglas básicas de este nuevo idioma.
Las dos primeras son las más importantes. Después, el nivel de dificultad sube en cada regla:
1- Ofrece buen contenido
El contenido es el rey en internet.
Es la regla 1 porque es la más importante. Sin ella, las otras 9 no valdrían para nada.
Si tienes buen material (vídeos, explicaciones, imágenes, noticias), ese mismo buen material se difundirá de forma natural.
Si no “produces” contenidos, puedes difundir otras páginas web o noticias que te parezcan interesantes.
Es clave hablar hoy con el lenguaje de hoy: con vídeos e imágenes. El texto sólo se está quedando obsoleto.
Los vídeos que más se ven en internet suelen ser los más originales, impactantes, musicales o graciosos.
2- Escribe en positivo y personalmente
No vayas contra nada ni anti nada: mejor en positivo. De esto se han dado cuenta los anti-vida y por eso se hacen llamar pro-choice (a favor de la elección), y nos llaman anti-abortistas a los pro-vida.
Una explicación amable y divertida ayuda mucho más que una pila de argumentos… aunque estén muy bien razonados los argumentos.
Posiblemente no convenzas a tu interlocutor con un mensaje. Pero si escribes de forma divertida, puedes ganar un amigo. Y entonces es cuando puedes ayudarle.
Mejor contar experiencias personales (“a mí me ayuda esto”, “el otro día hice esto”), que argumentos de autoridad (“esto es así porque lo dice la Iglesia”).
El que insulta o falta al respeto se descalifica a sí mismo.
Más sobre esto en: Cómo sacar partido a la polémica?
3- El antiguo e-mail
Es un sistema que se usaba en la antigüedad -en los orígenes de internet-, para comunicaciones persona a persona.
En algunos casos sigue siendo útil, pero cada vez se usa menos. Igual que se extinguieron las palomas mensajeras y se usan menos las cartas. Ahora se usan cada vez más los medios de comunicación de muchos a muchos y no persona a persona.
Te puede servir para enviar información interesante a otros. Pero puedes perder esta herramienta si eres pesado*.
*Pesado o spammer: persona de la que recibimos demasiados e-mails, o que envía un mensaje a mucha gente sin copia oculta, de forma que todos pueden ver los e-mails de todos. O que manda sin cesar Power Points con títulos como “re-envíalo si crees en Dios” o “Reenviar: urgente” o “Haz cadena: lo más increíble que he visto”.
Cuando llega un mail de un pesado lo borramos sin leerlo y lo marcamos como spam, de forma que ya no volvemos a ver sus mensajes, aunque sean interesantes.
El e-mail es uno de los 10 pasos para decir algo en internet. Pero, si sólo usas el e-mail, es como si en una conversación sólo se entiende 1 de cada 10 palabras que dices.
4- Deja comentarios
Se calcula que cada comentario en una noticia equivale 100 lectores diferentes con esa opinión.
En internet cuenta igual tu opinión y la mía, que la del mayor experto mundial en un tema.
Por este motivo, las grandes empresas y los lobbies tienen gente contratada, que dedica 8 horas al día a dejar comentarios con diversas identidades falsas en blogs, foros y redes sociales. Así se crea opinión.
Cuando alguien no comenta una noticia significa que no le interesa la noticia, o que no conoce estas reglas y ve internet como un periódico de papel (me hablan y escucho).
Si una noticia te resulta interesante -estés a favor o en contra-, deja tu comentario. Además puedes dejar un link a otra noticia interesante en el comentario. También puedes comentar en librerías online (como Amazon) o en Google Books, e incluír ahí enlaces a críticas o poner tu opinión.
No sirve de nada que pienses: “qué buena noticia!” o “esta noticia está equivocada por este motivo” o “a este le gustaría leerse esta otra página web”… nadie se enterará de eso si no lo escribes.
5- Manda sugerencias
Con sugerencia no me refiero a un comentario de 2 líneas, sino a una sugerencia más estudiada y más de fondo
Como un comentario equivale a la opinión de 100 lectores, un e-mail con sugerencias equivale a la opinión de 1.000 lectores.
Si buscas, encontrarás formas de comunicarte con cualquiera y hacerles sugerencias: un e-mail de contacto en la página, buscarle en google o facebook, pedir el e-mail de autor en un comentario, etc.
No seas un oyente pasivo, habla. Tus sugerencias son muy importantes y pueden ayudar mucho, siempre que cuides las reglas 1 y 2.
Conmigo puedes comunicarte por varios conductos: e-mail antoniogonzalez2006@gmail.com, Facebook, Twitter, comentando alguna noticia, etc.
Agradezco todas las sugerencias que recibo. Mis páginas se construyen a base de sugerencias, porque están hechas por ti y para ti.
6- Redes sociales
Son el sistema que se usa actualmente en internet para comunicarse. En ellas necesitas tener un usuario registrado para participar.
De las 10 páginas más vistas del mundo 9 son redes sociales y la otra es google, que también tiene su red social con google groups y el buzz de gmail.
En ellas todos hablan: mediante vídeos (youtube), artículos (wikipedia), titulares de noticias (twitter) o todos los anteriores (facebook).
La mayor parte del tiempo que se pasa en internet es en una red social. Este es un paso definitivo, para entrar en la conversación. Si sólo puedes dar uno de estos 10 pasos, da este.
Las más importantes son:
* Facebook: si algo te gusta pincha en “me gusta” y coméntalo. Comparte en tu muro enlaces a buenas noticias (tuyas o de otros). Si no comentas una noticia es como si en una conversación sólo piensas tu opinión, pero no la dices. No olvides que vale más la opinión de un amigo, que la de un experto.
* Youtube: si un vídeo te gusta vótalo (si no te gusta vótalo con 0), coméntalo o márcalo como favorito. Cuenta igual tu voto o tu comentario, que los de un premio nóbel.
* Wikipedia: si ves un artículo incompleto o equivocado, cámbialo. No vale decir: como no me gusta esto que leo, borro todo. Hay que ir corrigiendo poco a poco. Vale lo mismo lo que tu escribas que lo que escriba un catedrático. Aunque no se pueden poner opiniones personales. Todo tiene que estar avalado por una fuente fiable externa: libros, publicaciones…
* Twitter: para poner titulares de noticias o mensajes cortos. Más de la mitad de las visitas de los grandes periódicos provienen de twitter
Aquí te dejo un vídeo en el que se ve la importancia de las redes sociales:
7- Responde en foros
¿Todavía no respondes en el foro de catinfor? No te preocupes. Si sólo manejas 9 de estas 10 reglas es como si hablas un dioma, pero sólo se te entienden 9 de cada 10 palabras.
Los foros son un lugar donde puedes conocer gente, exponer tus dudas y ayudar a otros a resolverlas.
Es otra forma de dejar de ser de los que sólo escuchan y participar.
8- Tu página web o blog
¿No tienes una página web o blog en wordpress.com o blogger.com? Bueno… si tampoco manejabas la regla 7 se entenderán 8 de cada 10 palabras de tu mensaje… algo se puede entender.
Si tienes página web pon un banner o un link a las páginas que te parecen interesantes. Si la mía te lo parece, enlázala.
Si quieres difundir una página, mejor que un link o un banner es hacer una noticia hablando exclusivamente de ella. Porque los lectores de tu página habitualmente no leen los enlaces que pones en los laterales, sino las noticias.
9- Haz que otros aprendan y vivan estas reglas
Si quieres de verdad colaborar éste es un punto clave: empezar a participar tú en la conversación y hacer que otros también lo hagan.
Cuanta más gente sumes a la conversación, más personas estaremos influyendo cristianamente a través de internet. Puedes sumarles re-enviándoles esta noticia o contándoselo de palabra.
10- ¿Conoces a alguien que quiera mejorar su web o propagarla?
Dile que se ponga en contacto con Revaloria.org, para que le ayudemos con ello desde mi empresa.
Siento decirte que cobramos por nuestro trabajo, como todo el mundo, porque es la única manera que tengo de pagar a la gente que tabaja conmigo y que la empresa sobreviva.
¿Cuántos de estos 10 pasos todavía no has dado? Si no sabes cómo dar alguno, escríbeme y trataré de ayudarte a darlo. Son pasos para ir dando poco a poco y así conseguir “hablar” este nuevo idioma de internet, para poder influir.
(Antonio González)
martes
Mes de la Biblia
Jesús enseña a los jóvenes la importancia de servir
por Ivana Fischer
Periodista
La juventud representa, para la inmensa mayoría de la sociedad, el mejor momento de la vida. Todos buscan referencia en ella, porque pareciera esconderse, ahí, la “fresca eternidad” del ser humano.
Cuando uno es joven, siente que el tiempo no pasa, que la vejez es algo que está allá, muy lejos en el tiempo; la madurez cognoscitiva ya es un hecho, y la vida se abre a un montón de vivencias: buscar la independencia familiar, el primer trabajo, la relación con “el otro”, tal vez, un noviazgo, completar un estudio u obtener un título… Es, también, tiempo de elecciones fundamentales para construir nuestro proyecto de vida
Es, en este momento de elecciones, donde surgen preguntas que deberán resolverse, a fin de definir el tipo de vida que llevaremos en adelante. ¿En qué consiste una vida lograda? ¿Qué tengo que hacer? ¿Cuál podría ser mi proyecto de vida?
No es nada curioso que este tipo de cuestionamientos también se los hayan planteado a Jesús en las Santas Escrituras. En la lectura del joven rico, un muchacho le pregunta al Señor: “Maestro, ¿qué debo hacer para alcanzar la vida eterna?”. Dicho en forma resumida, el Señor lo invita a dejar todo lo material y seguirlo.
Se ponía ya [Jesús] en camino cuando uno corrió a su encuentro y, arrodillándose ante él, le preguntó: “Maestro bueno, ¿qué he de hacer para tener en herencia vida eterna?”. Jesús le dijo: “¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sino sólo Dios. Ya sabes los mandamientos: No mates, no cometas adulterio, no robes, no levantes falso testimonio, no seas injusto, honra a tu padre y a tu madre”. Él, entonces, le dijo: “Maestro, todo eso lo he guardado desde mi juventud”. Jesús, fijando en él su mirada, lo amó y le dijo: “Una cosa te falta: anda, cuanto tienes véndelo y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo; luego, ven y sígueme”. Pero él, abatido por estas palabras, se marchó entristecido, porque tenía muchos bienes (Mc 10, 17-22).
En el mensaje para la XXV Jornada Mundial de la Juventud 2010, Benedicto XVI hizo referencia: ¡No tengan miedo de afrontar estas preguntas! Lejos de abrumar, éstas expresan las grandes aspiraciones que están presentes en nuestro corazón. Por tanto, deben ser escuchadas. Éstas esperan respuestas no superficiales, sino capaces de satisfacer nuestras auténticas esperanzas de vida y de felicidad. Para descubrir el proyecto de vida que puede hacerlos plenamente felices, pónganse en escucha de Dios, que tiene su diseño de amor sobre cada uno de ustedes. Con confianza, pregunta: “Señor, ¿cuál es tu diseño de Creador y Padre sobre mi vida? ¿Cuál es tu voluntad? Yo deseo cumplirla”. Estén seguros de que responderá. ¡No tengan miedo a su respuesta! Dios es mayor que nuestra conciencia y conoce todo (1 Jn 3, 20).
Jesús hace un llamado de compromiso muy particular a los jóvenes en cuanto a la evangelización del mundo. Los jóvenes pueden renegar del presente y cuestionarlo, pero ellos son los portadores del futuro. Su deber es conseguir que el mundo mejore a partir de lo que la realidad presenta. También pide que den fe de su palabra, que sean testigos de su manifestación de amor.
En el mundo actual, se muestra lo material y lo soez como rápidas metas para alcanzar, y el éxito de pocos se encuentra, a menudo, hermanado con la injusticia para muchos. Los ideales de antaño han devenido en “locuras ilusorias que antes se tenía”. Los jóvenes deben encontrar el camino que los conduzca a las verdades y, de ahí, a la libertad.
Como las Sagradas Escrituras nos enseñan, no se trata de realizar gestos heroicos ni extraordinarios, sino de actuar haciendo fructificar los propios talentos y las propias responsabilidades. Lo podemos hacer empeñándonos en progresar constantemente en la fe y en el amor.
Fuente www.san-pablo.com
por Ivana Fischer
Periodista
La juventud representa, para la inmensa mayoría de la sociedad, el mejor momento de la vida. Todos buscan referencia en ella, porque pareciera esconderse, ahí, la “fresca eternidad” del ser humano.
Cuando uno es joven, siente que el tiempo no pasa, que la vejez es algo que está allá, muy lejos en el tiempo; la madurez cognoscitiva ya es un hecho, y la vida se abre a un montón de vivencias: buscar la independencia familiar, el primer trabajo, la relación con “el otro”, tal vez, un noviazgo, completar un estudio u obtener un título… Es, también, tiempo de elecciones fundamentales para construir nuestro proyecto de vida
Es, en este momento de elecciones, donde surgen preguntas que deberán resolverse, a fin de definir el tipo de vida que llevaremos en adelante. ¿En qué consiste una vida lograda? ¿Qué tengo que hacer? ¿Cuál podría ser mi proyecto de vida?
No es nada curioso que este tipo de cuestionamientos también se los hayan planteado a Jesús en las Santas Escrituras. En la lectura del joven rico, un muchacho le pregunta al Señor: “Maestro, ¿qué debo hacer para alcanzar la vida eterna?”. Dicho en forma resumida, el Señor lo invita a dejar todo lo material y seguirlo.
Se ponía ya [Jesús] en camino cuando uno corrió a su encuentro y, arrodillándose ante él, le preguntó: “Maestro bueno, ¿qué he de hacer para tener en herencia vida eterna?”. Jesús le dijo: “¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sino sólo Dios. Ya sabes los mandamientos: No mates, no cometas adulterio, no robes, no levantes falso testimonio, no seas injusto, honra a tu padre y a tu madre”. Él, entonces, le dijo: “Maestro, todo eso lo he guardado desde mi juventud”. Jesús, fijando en él su mirada, lo amó y le dijo: “Una cosa te falta: anda, cuanto tienes véndelo y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo; luego, ven y sígueme”. Pero él, abatido por estas palabras, se marchó entristecido, porque tenía muchos bienes (Mc 10, 17-22).
En el mensaje para la XXV Jornada Mundial de la Juventud 2010, Benedicto XVI hizo referencia: ¡No tengan miedo de afrontar estas preguntas! Lejos de abrumar, éstas expresan las grandes aspiraciones que están presentes en nuestro corazón. Por tanto, deben ser escuchadas. Éstas esperan respuestas no superficiales, sino capaces de satisfacer nuestras auténticas esperanzas de vida y de felicidad. Para descubrir el proyecto de vida que puede hacerlos plenamente felices, pónganse en escucha de Dios, que tiene su diseño de amor sobre cada uno de ustedes. Con confianza, pregunta: “Señor, ¿cuál es tu diseño de Creador y Padre sobre mi vida? ¿Cuál es tu voluntad? Yo deseo cumplirla”. Estén seguros de que responderá. ¡No tengan miedo a su respuesta! Dios es mayor que nuestra conciencia y conoce todo (1 Jn 3, 20).
Jesús hace un llamado de compromiso muy particular a los jóvenes en cuanto a la evangelización del mundo. Los jóvenes pueden renegar del presente y cuestionarlo, pero ellos son los portadores del futuro. Su deber es conseguir que el mundo mejore a partir de lo que la realidad presenta. También pide que den fe de su palabra, que sean testigos de su manifestación de amor.
En el mundo actual, se muestra lo material y lo soez como rápidas metas para alcanzar, y el éxito de pocos se encuentra, a menudo, hermanado con la injusticia para muchos. Los ideales de antaño han devenido en “locuras ilusorias que antes se tenía”. Los jóvenes deben encontrar el camino que los conduzca a las verdades y, de ahí, a la libertad.
Como las Sagradas Escrituras nos enseñan, no se trata de realizar gestos heroicos ni extraordinarios, sino de actuar haciendo fructificar los propios talentos y las propias responsabilidades. Lo podemos hacer empeñándonos en progresar constantemente en la fe y en el amor.
Fuente www.san-pablo.com
domingo
Un poco de humor para los que intentan "engañar" a Dios
Hombre: ¿Dios?
Dios: ¿ Si?
Hombre ¿Puedo preguntarte algo?
Dios: Por supuesto!
Hombre: Que es para ti un millón de años?
Dios: Un segundo
Hombre: Y un millón de euros?
Dios: Un céntimo
Hombre: Dios .... podrías darme un céntimo?
Dios: Espera un segundo
Dios: ¿ Si?
Hombre ¿Puedo preguntarte algo?
Dios: Por supuesto!
Hombre: Que es para ti un millón de años?
Dios: Un segundo
Hombre: Y un millón de euros?
Dios: Un céntimo
Hombre: Dios .... podrías darme un céntimo?
Dios: Espera un segundo
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