martes

Mes de la Biblia

Jesús enseña a los jóvenes la importancia de servir


por Ivana Fischer
Periodista

La juventud representa, para la inmensa mayoría de la sociedad, el mejor momento de la vida. Todos buscan referencia en ella, porque pareciera esconderse, ahí, la “fresca eternidad” del ser humano.
Cuando uno es joven, siente que el tiempo no pasa, que la vejez es algo que está allá, muy lejos en el tiempo; la madurez cognoscitiva ya es un hecho, y la vida se abre a un montón de vivencias: buscar la independencia familiar, el primer trabajo, la relación con “el otro”, tal vez, un noviazgo, completar un estudio u obtener un título… Es, también, tiempo de elecciones fundamentales para construir nuestro proyecto de vida
Es, en este momento de elecciones, donde surgen preguntas que deberán resolverse, a fin de definir el tipo de vida que llevaremos en adelante. ¿En qué consiste una vida lograda? ¿Qué tengo que hacer? ¿Cuál podría ser mi proyecto de vida?
No es nada curioso que este tipo de cuestionamientos también se los hayan planteado a Jesús en las Santas Escrituras. En la lectura del joven rico, un muchacho le pregunta al Señor: “Maestro, ¿qué debo hacer para alcanzar la vida eterna?”. Dicho en forma resumida, el Señor lo invita a dejar todo lo material y seguirlo.
Se ponía ya [Jesús] en camino cuando uno corrió a su encuentro y, arrodillándose ante él, le preguntó: “Maestro bueno, ¿qué he de hacer para tener en herencia vida eterna?”. Jesús le dijo: “¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sino sólo Dios. Ya sabes los mandamientos: No mates, no cometas adulterio, no robes, no levantes falso testimonio, no seas injusto, honra a tu padre y a tu madre”. Él, entonces, le dijo: “Maestro, todo eso lo he guardado desde mi juventud”. Jesús, fijando en él su mirada, lo amó y le dijo: “Una cosa te falta: anda, cuanto tienes véndelo y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo; luego, ven y sígueme”. Pero él, abatido por estas palabras, se marchó entristecido, porque tenía muchos bienes (Mc 10, 17-22).
En el mensaje para la XXV Jornada Mundial de la Juventud 2010, Benedicto XVI hizo referencia: ¡No tengan miedo de afrontar estas preguntas! Lejos de abrumar, éstas expresan las grandes aspiraciones que están presentes en nuestro corazón. Por tanto, deben ser escuchadas. Éstas esperan respuestas no superficiales, sino capaces de satisfacer nuestras auténticas esperanzas de vida y de felicidad. Para descubrir el proyecto de vida que puede hacerlos plenamente felices, pónganse en escucha de Dios, que tiene su diseño de amor sobre cada uno de ustedes. Con confianza, pregunta: “Señor, ¿cuál es tu diseño de Creador y Padre sobre mi vida? ¿Cuál es tu voluntad? Yo deseo cumplirla”. Estén seguros de que responderá. ¡No tengan miedo a su respuesta! Dios es mayor que nuestra conciencia y conoce todo (1 Jn 3, 20).
Jesús hace un llamado de compromiso muy particular a los jóvenes en cuanto a la evangelización del mundo. Los jóvenes pueden renegar del presente y cuestionarlo, pero ellos son los portadores del futuro. Su deber es conseguir que el mundo mejore a partir de lo que la realidad presenta. También pide que den fe de su palabra, que sean testigos de su manifestación de amor.
En el mundo actual, se muestra lo material y lo soez como rápidas metas para alcanzar, y el éxito de pocos se encuentra, a menudo, hermanado con la injusticia para muchos. Los ideales de antaño han devenido en “locuras ilusorias que antes se tenía”. Los jóvenes deben encontrar el camino que los conduzca a las verdades y, de ahí, a la libertad.
Como las Sagradas Escrituras nos enseñan, no se trata de realizar gestos heroicos ni extraordinarios, sino de actuar haciendo fructificar los propios talentos y las propias responsabilidades. Lo podemos hacer empeñándonos en progresar constantemente en la fe y en el amor.

Fuente www.san-pablo.com

domingo

Un poco de humor para los que intentan "engañar" a Dios

Hombre: ¿Dios?
Dios: ¿ Si?

Hombre ¿Puedo preguntarte algo?
Dios: Por supuesto!

Hombre: Que es para ti un millón de años?
Dios: Un segundo

Hombre: Y un millón de euros?
Dios: Un céntimo

Hombre: Dios .... podrías darme un céntimo?
Dios: Espera un segundo

domingo

Vivamos con alegría nuestra vocación

Buscando el mar
por Mamerto Menapace, publicado en Madera Verde, Editorial Patria Grande.
Como todos los ríos, también él se había puesto en movimiento buscando el mar. No lo conocía. Simplemente lo intuía, como un destino. Como un llamado.
Cuando la primavera de la vida puso su nieve en movimiento, contra lo primero que chocaron sus aguas alertadas fue precisamente con las rocas que hasta ese momento le habían cobijado. Tal vez le resultó difícil encontrar su cauce y ubicar un rumbo. Pero había una fuerza imperiosa que lo ponía en movimiento. Siempre hacia abajo, siguiendo su instinto de agua en movimiento, sentía estar respondiendo al misterio de su existencia, buscando un encuentro.
Los ríos son agua en movimiento que busca el encuentro con el mar. El mar lejano y aún no conocido los atrae. Y respondiendo a esta profunda y misteriosa atracción, arrastran su pecho por la tierra, embarran su caudal, atropellan los obstáculos y abren surcos que serán su propio cauce.
Pero hay ríos que renunciar a llegar al mar. Hay algunos que lo hacen porque no les alcanza el caudal y terminan por morir en los arenales. Otros, en cambio, abandonan su tensión por el mar y se convierten en lagunas: las lagunas son ríos que olvidaron su tensión por el mar. Cansadas de andar y vencer obstáculos, prefieren construir su propio océano en el hueco de alguna hondonada, o en los esteros de la tierra anegadiza. Y allí se quedan, engañándose a sí mismos, creyendo haber llegado cuando en realidad simplemente se han detenido. Señal de que no fueron muy lejos.
Pero hay otro tipo de ríos que tampoco llegan al mar. A éstos ni les ha faltado caudal, ni han abandonado su tensión por el mar. Al contrario. Allí donde su cauce se embreta y corres más apasionadamente pudiendo las rocas, han aceptado un dique los sofrena. Sus aguas tumultuosas, al no poder seguir su curso normal, se arremolinan acorraladas y comienzan a trepar lentamente las laderas acumulando toda su energía. Se parecen a las lagunas. Pero hay algo importante que las diferencia: anidan en la altura y aceptan una turbina que las desangra.
Insisto que no han abandonado su tensión por el mar. Al contrario. Al sentirse contenidas por el dique que se interpone en su libre carrera instintiva, su ímpetu se acumula y se potencializa cada vez más. Incluso su fuerza puede llegar a ser peligrosa, si el dique cede. Entonces todo su caudal liberado e golpe se convierte en avalancha de piedras, barro y agua, asesinando todo lo que encuentra a su paso. Ha habido ciudades destruidas por las aguas desenfrenadas.
Pero si el dique resiste, porque se ha asentado sobre la roca, entonces la fuerza acumulada se canaliza a través de la turbina y se convierte en luz, en energía, en calor. El caudal se desfleca por las acequias y va a regar los surcos, creciendo por los viñedos hacia el vino, por los trigales hacia el pan, por los olivares hacia el aceite que alumbra, suaviza o unge. Gracias a su fuerza acumulada, entra en cada casa para el humilde servicio de abrevar, refrescar o lavar.
Nuestro río es de este tipo. Aceptando el dique que frena sus instintos de correr libremente hacia el mar, se hizo lago. No tenía mucho caudal, pero lo alimentar las nieves de la cordillera patagónica, y tiene cerros en su camino. Y en los Cerros Colorados su curso fue interceptado. Encorvó su lomo gredoso al sentir frenado su ímpetu, y actualmente sigue buscando ansiosamente el mar a través de la turbina que canaliza toda su energía. Y buscando el mar, llega hasta mi mesa hecho luz. La luz que alumbra mi celda de monje y me permite escribirles a ustedes su parábola de tensión y servicio. Porque este río no está esclavizado. De ninguna manera. Ha sido liberado para ser puesto al servicio.
El mar es amar.

Guía de Trabajo Pastoral por Marcelo A. Murúa
Cuento
Buscando el mar, de Mamerto Menapace.
Publicado en el libro Madera Verde , Editorial Patria Grande.
Lectura
Realizar la lectura del cuento en grupo. Es importante que todos los presentes tengan una copia del texto. Se pueden ir turnando dos o tres personas para leer el cuento en voz alta.
Rumiando el relato
Al terminar la lectura entre todo el grupo se reconstruye el relato en forma oral (se lo vuelve a contar).
  • ¿De qué nos habla el relato?
  • ¿Cómo caracteriza la vida de un río? ¿Qué rasgos presenta?
  • ¿Cómo puede ser la vida de un río, qué variantes ofrece el relato?
  • ¿Qué diferencias señala el autor entre esas clases de ríos?
  • ¿Cuál es el destino, el llamado de un río, su razón de ser? ¿Cómo puede alcanzar ese ideal, a partir de lo sugerido en el cuento?
Descubriendo el mensaje
El cuento puede ser muy útil para trabajar el tema de la vocación, las renuncias que hay que hacer para vivir la vocación.
¿Cúal es el destino de cada río según el autor?
Comparar los distintas clases de ríos que presenta con diferentes prototipos de personas, ¿con qué se puede comparar a los ríos que no llegan al mar?
¿Qué sucede con las personas que renuncian a sus sueños, a sus ideales, a su destino?
¿Con qué se puede comparar el dique que, por un lado "atrapa" las aguas del río y por otro "le permite ganar en altura" y ser útil entonces para riego, electricidad… paa ayudar a los demás?
¿Cuándo sentimos el llamado de Dios, nuestra vocación… se nos plantea hacer renuncias… "aceptar diques"? Compartir experiencias relacionadas con esta vivencia.
¿Qué aprendemos para nuestra vida a partir del cuento?
Compromiso para la vida
Sintetizar en una frase el mensaje del cuento para nuestra vida.
Para terminar: la oración en común
Compartir oraciones espontáneas en común. A cada intención acompañar diciendo:
Señor, ayúdanos a vivir con alegría nuestra vocación
Terminar leyendo la oración.
(fuente buenasnuevas.com)

sábado

Feliz día catequistas!!!!!!!

Frans de Vos: ¡Modelo del catequista!
Él era un joven que, con todos sus ideales y proyectos a cuestas, acababa de ordenarse sacerdote, allá en su Bélgica natal. Como era costumbre en el festejo por la ordenación, su recorrido desde el templo hasta el salón de la parroquia, fue acompañado por los suyos, por su comunidad, y las “chicas” de Acción Católica le arrojaban al paso pétalos de flores, además de recibirlo con vivas y aplausos. Seguramente no se imaginaba entonces, el amor que recogería tiempo después en un país tan lejano al suyo
El festejo de sus 25 años de sacerdocio, lo encontró justamente en ese horizonte lejano llamado Argentina, en el cual ya se lo valoraba como hombre de Dios, que deja traslucir a Cristo. Y en medio de tanto homenaje recordó aquel agasajo del día de su ordenación. Contó que, en aquel entonces, ante tamaño recibimiento, se sintió como Jesús en su entrada triunfal a Jerusalén. “Lo que no sabía entonces –dijo- que el burro… ¡era yo!. No es que la tarea del burro no sirva –agregó- , pues es el medio; pero lo realmente importante es a quien esta transportando”.
--------------------------------------------o------------------------------------------------
Lo conocí hace algunos años, cuando ya era admirado por los que lo habían “descubierto” en esta viña del Señor donde de todo se encuentra. Fui viendo en Él, paulatinamente, la humildad del sabio, la suavidad y la ternura del fuerte, la simpleza del que tiene mucho para decir, sabiendo que porta una voz que no es la suya. Es común verlo con la Biblia abierta ante sus ojos y su alma, en compañía o en soledad, tratando de escuchar, qué es lo que Dios quiere decirle. Mientras los demás damos vueltas por la Junta catequística de Lomas de Zamora, dando o escuchando encuentros, cursos o charlas, el reza con la Palabra. Mientras muchos hablamos de Cristo, él lo vive.
Hoy, a punto de volverse a su país, lo veo, con su paso aparentemente cansino pero lleno de vigor, y con el mismo ardor interno de siempre, que seguramente se lo da, la firmeza de sus ideales, la convicción de lo que quiere trasmitir, el Amor que recibió de Dios y que quiere volcarlo a los demás.
Realmente pienso ¡Cuántos han “transportado en su lomo” a Cristo hacia mi vida! ¡Cuánto tengo que agradecer! Hoy, como catequista, sueño con poder ser, algún día, solamente una persona que deja traslucir a Cristo. Al menos, mientras lo intento, Dios me regaló un ejemplo a imitar: el querido Padre Frans. Por cristianos como él seguimos diciendo con gozo: ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!
(del libro inédito aún "Destellos de Luz, reflejos de vida" de José Balabanian ed. San Pablo)
Nota: Cuando estas líneas fueron escritas Frans estaba entre nosotros. Hoy, a un tiempo de su muerte, nadie de los que lo conocimos duda acerca de "donde" está...

miércoles

Material enviado por Ignacio Salgado. Gracias Nacho!!!!

Queridos todos:
El video es acerca de lo que le sucedió a un atleta inglés, llamado Derek Redmond, cuando participó de la carrera de 400 metros, en las olimpíadas de 1992, en Barcelona.
            Entiendo que puede ser visto como una metáfora de la presencia de Dios Padre en nuestras vidas.
            Un abrazo.
 NACHO

lunes

Dinámica para jóvenes con el cuento "El ladrillo"

* Dinámica “El ladrillo”:
* Se les repartirá a cada uno copia del cuento “El ladrillo”.
* Se les pedirá que en el grupo lo lean y respondan las siguientes preguntas (en cada grupo se designará un secretario que tome nota de las respuestas):
* ¿Cuál es el mensaje del cuento?
* ¿Qué tiene que ver con cualquier grupo humano?
* ¿Cuándo se es un ladrillo decorativo?
* ¿Cuándo se es un ladrillo común?
* ¿Cómo se siente cada uno ante el grupo del curso? ¿y cómo ante el grupo de la escuela?
* Se le entregará a cada uno la imagen de un ladrillo hecho en papel. Luego se les pedirá que en el mismo anoten cuál puede ser su aporte para la construcción del grupo.
* En afiches, que tendrán dibujada una pared en la que se irán pegando los ladrillos que contendrán los aportes que cada uno creyó como importantes para la construcción del grupo/comunidad.
PLENARIO
Lectura: 1 Cor. 12, 12-26
Reflexión: Todos somos importantes en la Comunidad que conformamos
Ofrenda: El afiche como signos de lo trabajado.
Gesto: Padrenuestro tomados de la mano como signo de comunidad.
(Anexo)
EL LADRILLO
¡Qué hermosos edificios hay en las ciudades! ¡Cuanta gente habrá trabajado en la construcción de cada uno de ellos! ¡Qué solución para aprovechar los espacios reducidos en las zonas urbanas!
Pero pensaba que, como todas las cosas, un buen edificio, por más alto e imponente que sea, necesita de lo elemental, que en este caso no es otra cosa que un simple ladrillo.
Cosa con menos gracia que un ladrillo, es difícil encontrar. Nada en él llama la atención. Por más que se lo quiera evitar, siempre estará polvoriento. Se quiebra con facilidad ante el choque con algo duro, y hasta su forma carece de belleza. Pero aún con todos estos "defectos", es imprescindible para poder construir un edificio.
Hay otro tipo de ladrillos, los que son decorativos, que van a la vista, que "se hacen ver"; pero los que realmente son edificantes son los otros, los que no se ven, pero se necesitan... Claro que un único ladrillo, por sí solo, no podría hacer nada, estaría tirado en algún corralón. Necesita de la unión con otros ladrillos para poder ser útil. Y sobretodo necesita del albañil para ponerlo en el lugar que le tocó. Unos por lo bajo, otros muy arriba, alguno quizás tuvo que "sufrir" ser partido al medio; pero todos cumplirán con su tarea de manera oculta y "silenciosa", aportando su existencia para la construcción del edificio.
Ahora bien, el ladrillo, si tuviera vida, al descubrirse tal cual es, podría lamentarse por su rusticidad y no entregarse al albañil. Pero sin el ladrillo común y silvestre, no se podrían construir los más hermosos rascacielos...
(El Dios escondido. Ed. San Pablo)

sábado

Ante las injusticias... ¿Poner la otra mejilla?


Sé que este espacio lo visitan desde distintas partes del mundo. Pero hoy (día de la independencia argentina) les pido permiso para escribir sobre mi país (aunque la reflexión bíblica es aplicable a todas las naciones).
Amo esta patria, y eso que protesto todo el tiempo. Amo este suelo, y eso que lo conozco muy poco. Amo a la gente que conocí a través de distintas misiones: a los de Tamberías en San Juan, a los de los barrios humildes de San Pablo en Tucumán, a los de Las Talas en La Rioja y a todos los que necesitan que reaccionemos y empecemos  de una vez por todas a construir una patria para todos. En esta fiesta de la independencia saco la bandera aunque nos hayamos ido del mundial.
Pero en este sitio, dedicado a los catequistas quisiera compartir una reflexión a cerca de nuestro rol como cristianos en la situación que nos toca vivir. Y lo haré desde un texto del evangelio (Mt. 5, 38-42) en el cual Jesús nos propone poner la otra mejilla cuando nos peguen en la mejilla derecha. Me pregunto: ¿es esto realizable hoy? ¿Ayudaría a las víctimas de la injusticia y la corrupción, a los marginados de nuestra patria a salir de esa situación si pusiéramos la otra mejilla?...
Sabemos bien que todo texto hay que verlo en su contexto, y en sintonía con todo el mensaje de Cristo. Si lo que dijo es literal, me guste o no, tengo que poner la otra mejilla. Si es un modo metafórico de expresarse, bueno sería saber qué nos quiso decir. Para finalmente buscar dónde está la Buena noticia del texto.
Para sacarnos la duda acerca de la literalidad de la frase de Jesús, nada mejor que ver cómo actuó Él ante una bofetada. Y encontramos un pasaje del evangelio de Juan (18,23), en el contexto del juicio ante el poder religioso judío, cuando un guardia golpea de ese modo a Jesús. Jesús obviamente no devuelve el golpe (por algo pide que superemos el ojo por ojo del Antiguo Testamento); tampoco ofrece literalmente su otra mejilla para que le sigan pegando, sino que confronta al guardia: “si dije algo mal, muestra en que ha sido, y si lo que dije está bien… ¿por qué me pegas?” Queda claro que era entonces una manera simbólica de hablar. Pero ¿por qué utilizó ese ejemplo y no otro? ¿Qué mensaje nos quiso transmitir?...
Algunos exégetas hacen referencia a lo humillante que era en ese tiempo el golpe de revés (por eso hablaría de mejilla derecha, ante la mayoría diestros). Es muy probable, pues estaría en la línea de lo que Jesús nos quiere trasmitir: POR MÁS HUMILLANTE QUE SEA LA OFENSA, NUNCA PAGUEMOS CON LA MISMA MONEDA. ¿Pero esto no nos pondría en estado de indefensión ante el mundo? ¿No nos dejaría encerrados en la comodidad de no jugarnos ante las injusticias?...
De ninguna manera debe ser así, pues en el mismo discurso en el que Jesús dice esto, afirma que serán Bienaventurados los que tengan hambre y sed de justicia. EL CRISTIANO DEBE SER EL PRIMERO EN DEFENDER LOS PROPIOS DERECHOS Y LOS DE LOS DEMÁS. De una mala interpretación de este texto, derivó un modo espiritualista de vivir la fe, sin compromiso social, sin una verdadera y cristiana preocupación por el otro. La actitud profética de denuncia de lo injusto y de anuncio de todo lo que va a favor de la dignificación de las personas, nunca debe ser dejada de lado.
Jesús ya puso la cara por mí. Yo estoy invitado a poner la cara por los demás. Pero está clarísimo que es desde la búsqueda de la justicia y no desde un “aguantar todo total vendrá la Vida eterna”, pues el Reino de Dios lo empezamos a construir desde acá.
Amo esta patria aunque muchas veces me duela. Amo a todos los que sufren en ella. Y amo la hermosa posibilidad y gran responsabilidad de jugarnos por el prójimo, del mismo modo que Jesús se jugó por mí!

domingo

El cuento del mes


“…si todos fueran un solo miembro, ¿Dónde estaría el cuerpo?” (1Cor. 12, 19)


LA PROCESIÓN


Las fiestas patronales están en su plenitud, y la parroquia, como todos los años organizó varias actividades y celebraciones. Hoy es el día de la tradicional procesión por las calles del barrio Comienza la misma, y como siempre están los que participan de ella y los que desde las puestas de sus casas observan su paso.
Entre los que caminan tras la cruz y la imagen de la Virgen, cerca del párroco, está doña Juana. En el barrio, tiene fama de tener mal carácter, ganada por la forma de tratar a sus vecinos, pero en la parroquia se siente “en su salsa” y se considera, desde su puesto de vicepresidente de la junta parroquial, la mano derecha del cura. No se permitiría faltar a la procesión. No lo consideraría ético.
Un poco más atrás, entre los jóvenes, están “Peco” y “Maru”. El primero va orgulloso, alternando los cantos a viva voz y el rezo de las decenas del rosario con fuerza, como para ir guiando al resto de los jóvenes que siempre lo siguen. Se considera a sí mismo un testimonio para los que miran desde la vereda, sobre todo para sus ex amigos, a los cuales dejó de ver al entrar en el grupo parroquial de jóvenes. “Maru” sufre más, no porque no quiera estar en la procesión, sino porque es más vergonzosa y se siente mirada por los vecinos. Igual todos saben que ella no falta nunca en estas ocasiones, pues su compromiso silencioso es conocido y valorado hasta entre sus amigos, más allá de que algunos la carguen por ir a la parroquia.
De impecable traje, camina con el grupo José María, lamentándose de que no se usara incienso y que el cura no llevara la “capa pluvial”, pues aunque no llueva, le daría, dice, mayor importancia a la ceremonia. Resignado, es de los que aceptan a regañadientes el Concilio Vaticano II, añora épocas pasadas y cree que la Iglesia se politizó.
Curiosamente, a unos pasos de él, en vaquero y alpargatas, va Pepe, que por el contrario, cree que la Iglesia todavía no dio muchos pasos en la dirección marcada por el mismo Concilio, y cree que, muchas veces, la predica eclesial tiene mucho de espiritualismo vacío de sentido, que evade el compromiso con la realidad.
Perdido entre la gente va Jorge, con su esposa y su hija. Siempre reflexivo, siente a la procesión como una alegoría de la vida, en la cual, él camina junto a su familia y las demás personas, con sus penas y alegrías, con sus tropiezos y sus pasos firmes, tratando de seguir a Cristo, con las limitaciones y carismas que cada uno tiene, celebrándolo junto a su comunidad, por cierto muy heterogénea, y a la cual quiere mucho.
Desde la puerta de su casa observa doña Marta, que critica por lo bajo junto a su vecina, a Doña Juana al verla pasar erguida al lado del párroco.
Media cuadra más adelante espera el paso de la columna, la abuela Josefa, con un rosario en la mano y muchas vivencias en el corazón.
Desde una de las veredas, dos adolescentes se ríen susurrando cosas entre ellos, mientras que un tercero que está con ellos solo mira y piensa.
Silvia, desde su ventana, medita los dolores que la vida le había causado siendo tan joven. Y sus cuestionamientos a Dios son su oración mientras ve pasar la cruz.
No sé porque este año se me dio por ir atrás de todos y observar, lo que me quita una participación vivencial mas profunda en la procesión. A pesar de eso, una reflexión me invade y me agrada. Me acabo de dar cuenta que todos estamos bajo el mismo cielo, que, con su azul intenso (tan intenso como la vida), parece cobijar a cada uno de nosotros por igual.

sábado

Internet y el evangelio (mensaje del Papa)

Benedicto XVI: Debemos adentrarnos en el mar digital
“Os exhorto a recorrer, animados por el valor del Espíritu Santo, los caminos del continente digital”, así habló el Papa Benedicto XVI el sábado 1º de mayo a los participantes en el Congreso "Testimonios digitales. Rostros y lenguajes en la era digital", promovido por la Conferencia Episcopal Italiana. "Queridos amigos, también en la red estamos llamados a colocarnos como ‘animadores de comunidades’, atentos a ‘preparar caminos que conduzcan a la Palabra de Dios’ y a expresar una particular sensibilidad para cuantos ‘están desesperanzados y tienen en el corazón deseos de absoluto y de verdad no caducos’. La red podrá así convertirse en una especie de ‘pórtico de los gentiles’ en donde se ‘haga espacio también para quienes Dios es todavía un desconocido’".
Lo importante no es festejar la redondez de una cifra como la de “200”. Los números no dicen nada si uno no los llena de vida. En este mes del Bicentenario, lo importante es preguntarnos cuál es la vida que queremos elegimos festejar. La historia de nuestra Argentina tiene momentos para celebrar, presencias para agradecer, sucesos por los cuales solicitar el perdón, y ocasiones como estas para pedir la fuerza del espíritu.

En estos rituales nos encontramos como comunidad. Para agradecer, para pedir, para arrepentirnos. El pasado 8 de mayo a las 15, el Departamento de Laicos de la Conferencia Episcopal Argentina, invitó a todos los argentinos a realizar un gesto nacional para celebrar el Bicentenario. El mismo consistió en encender una vela y en rezar una oración por la Patria. Hubo un Acto Central frente a la Basílica de Luján como así también en distintos puntos de la Argentina

El gesto del encendido de la vela y el rezo de la oración por la Patria, se hizo en forma simultánea en distintos centros de devoción mariana del país como: Ntra. Sra. de Itatí en Corrientes, Ntra. Señora del Rosario de San Nicolás, Ntra. Sra. de Guadalupe de Santa Fe y Ntra. Sra. del Valle de Catamarca. El encuentro con la Madre de Jesucristo, Señor de la Historia, es un motivo de festejo. Continuemos participando de estos momentos de encuentro.
(Extraído de comunicandonos@isca.org.ar )

La ascención y nuestra misión

Para reflexionar sobre la ascensión del Señor
por Jorge A. Blanco
Departamento de Audiovisuales Editorial SAN PABLO
audiovisuales@san-pablo.com.ar
 
¿Qué mensaje nos deja la liturgia de la fiesta de la Ascensión del Señor? Sin duda,  el evangelista que ha querido manifestar este trascendente misterio (Lc 24, 46-53), lejos de limitarse a recordar la ascensión de Cristo como una simple y anecdótica despedida terrenal, quiere recalcarnos, también, lo que será la inauguración del tiempo y de la gran misión que el Señor nos ha legado como Iglesia: animados por el Espíritu, ser sus testigos de todo lo obrado y enseñado por El.
 
Este desafío de vivir, constantemente, en estado de misión, y de ser testigos del Resucitado en los ámbitos donde existimos, nos debe llevar a reflexionar sobre la importancia del testimonio que damos, y, para ello, de la necesidad de acercarnos, contemplar y continuar, aún hoy, “viendo y oyendo” el mensaje del Señor, de modo que ese testimonio pueda ser válido y convincente.
 
Con estas premisas, los invito a compartir un relato que puede ayudarnos a continuar reflexionado, tanto en lo personal, como en lo grupal.
 
“En algunas comunidades rurales de América Latina, existe la practica de cazar armadillos. (1)
 
Generalmente, la cacería de un armadillo, se realiza con la ayuda de un perro. Cuando el perro ve un armadillo, sale corriendo detrás de él, hasta cazarlo. El perro corre, corre y corre, detrás del armadillo, y ladra bastante. Y ladra tanto pero tanto, que los perros del vecindario, al escucharlo, salen de donde están y comienzan a seguirlo.
 
Los perros corren sin saber por qué corren. El armadillo, cansado de huir del perro que lo persigue, hace rápidamente un hoyo en la tierra y se esconde en él.
 
Los otros perros de los alrededores, que han oído los ladridos del primer perro, también se dirigen hacia donde él está y se quedan aguardando. Sin resultado alguno, acaban por volver a donde estaban antes. Sólo el primer perro que vio el armadillo se queda en ese sitio donde el armadillo permanece escondido. Como tenía la certeza absoluta de que el armadillo estaba allí, no desistió de la persecución.
 
Llegó el momento en que el armadillo tuvo que salir del hoyo, y allí el perro logró cazarlo.
 
Terminamos esta historia, recordando la primera carta de Juan, capítulo 1, versículos 1 al 4, donde dice que es necesario ver, oír, palpar, testimoniar para poder anunciar (1Jn, 1, 1-3).
 
Los perros que no vieron el armadillo quedaron desanimados, se fueron, desistieron de todo. Y el que lo había visto, se quedó hasta el final”.
 
(Tomado de “Haciendo Eco-formación interactiva para la evangelización”, Año I Nº 17, Equipo de Redacción, SAN PABLO)
 

ENCUENTRO CON LA PALABRA

Extendamos nuestras manos: Mc 3, 1-6
El capítulo 3 del evangelio de Marcos nos presenta a Jesús entrando en una sinagoga y encontrándose con un hombre que tenía la mano paralizada. Los fariseos lo observaban atentamente para ver si lo curaba en sábado y así poder acusarlo. Una mano cerrada sobre sí misma tradicionalmente es signo de negación, de golpe violento, de ira, de egoísmo; todos los atributos que mostraban los que acechaban a Jesús. Lo que estaba realmente paralizado no era la mano del enfermo, sino el corazón endurecido de los fariseos. Jesús pone al excluido (recordar que todo enfermo era considerado impuro) adelante, le devuelve el lugar de dignidad que le pertenece, aún antes de curarlo. Y confronta a los que esperaban traicioneramente su accionar “¿Es lícito en sábado hacer el bien o el mal, salvar una vida o perderla?” Y ellos callaron.  Es notable ver como el texto alude a la indignación y la pena que causa en Jesús la actitud perversa de los fariseos. Jesús cura obviamente al enfermo delante de todos, sin importar lo que se viene después, pues el pasaje termina con la confabulación de dos grupos enemigos (fariseos y herodianos) que se unen para una causa común: acabar con Jesús. Pero quiero finalizar remarcando el modo que utiliza Jesús para que el enfermo supere su parálisis: le pide que “extienda su mano”. Una mano extendida es signo de solidaridad, compromiso con el otro, apertura hacia los demás, entrega, amistad. ¿Habrá querido que escuchen de modo especial los que los rodeaban? Todos tenemos distintas durezas en el corazón, como también situaciones que nos paralizan y no nos dejan avanzar. La frase de Jesús resuena hoy también en nuestros oídos: “extiende tu mano”. La respuesta, una vez más, es el amor… 

martes

Anécdotas catequísticas. (¡Envíen las suyas!)

Quien debía leer la segunda lectura de la misa (que era un texto de la carta a los Hebreos) se puso de pie, con solemnidad se inclinó levemente ante el altar, se colocó los lentes y dijo tratando de disimular sus nervios "Lectura de la carta a lo híbridos", ante la sorpresa de la gente, el sacerdote tosió sin disimulo, para hacer notar al lector su error. Éste, recomponiéndose, pidió perdón y dijo "Lectura de la carta a los ebrios"

¡A sonreír un poco! (Enviado por Vicki)


 

 
Hombre:  Dios?
Dios:  Si
Hombre: Puedo preguntarte algo?
 
Dios: Por supuesto! 
 Hombre: qué es para ti un millón de años? 
 Dios: Un segundo 
 Hombre: Y un millón de euros?  
Dios: un céntimo 
 Hombre: Dios .... podrías darme un céntimo? 
 Dios: Espera un segundo

lunes

Anécdotas catequísticas II


El catequista llevaba a sus "alumnitos" de sala de 4 años por primera vez a la capilla del Colegio San José. Con mucha alegría les hablaba y les cantaba acerca de cuánto los quiere Dios. El grupo estaba entusiasmado, salvo una niña que miraba hacia el altar con seriedad (y así se mantuvo el resto de la celebración). Cuando salían, el catequista le preguntó qué le pasaba, a lo que la niña, señalando a la estatua de San José (obviamente sin reconocerlo) le dijo: "Si Dios nos quiere tanto, ¿por qué tiene un martillo y un serrucho?"...

domingo

Anécdotas catequísticas III

Frases reales de alumnos de 6to: "Si Jesús está con nosotros, ¡quién podrá salvarnos!", va otra: "¡La resurrección de Cristina nos da vida nueva!"

Respuesta de alumnos de 3º de secundaria a la pregunta: ¿Qué mensaje hay detrás del simbolismo de la costilla de Adán en Génesis 2?: "Qué el hombre y la mujer están unidos para siempre por la costilla", Va otra: "El costado de Cristo que murió en la cruz, pues los que morían en la cruz era por asfixia..." (Se comenta que el catequista está internado en un neuropsiquiátrico repitiendo sin parar: "en que me equivoqué...")
RESULTADO DE ENCUESTAS ANTERIORES: