sábado

Ante el comienzo de clases, va nuestro homenaje a las maestras.

La maestra se dirigió al colegio como todos los días, aunque ese día no era uno más, pues las preocupaciones la embargaban. La tristeza se le notaba, por más que intentara disimularlo en cada saludo a cada una de sus compañeras. Colgó el saco en la sala de maestros, se dirigió hacia el patio y comenzó su rutina de ordenar a sus alumnos en la fila, que con sus gritos, empujones y risas demostraban estar totalmente ajenos a su dolor.

El camino hacia el aula, transcurrió entre retos brotados automáticamente y sensaciones interiores de amargura y falta de sentido.

Y allí estaba otra vez como todos los días al frente de un grupo de pequeñas personitas que desordenadamente iban acomodando sus mochilas, cargadas de cuadernos, cartucheras y sueños.

La maestra pensaba en su problema mientras una voz le imploraba –“¿puedo ir al baño?”- pensaba cuan cansada estaba mientras oía un grito de fondo –“seño” mírelo me esta pegando” -, reprimía sus ganas de llorar, al tiempo que otra vocesita le comunicaba “-me olvidé el libro, ahora que hago”-.

Muchas voces juntas para una persona con un mal día. Pero de pronto reaccionó ante un –“seño: ¿qué le pasa”- y volviendo la vista hacia el grupo, vio que la miraban curiosos y sorprendidos, con un silencio que hacia tiempo que no lograba.

Y al verlos así, reencontró en los ojitos de sus alumnos, como todos los días, el sentido de su vida...

Del libro "Destellos de Luz, reflejos de vida" de José Balabanian Ed. San Pablo (En edición)

El cuento de la semana.

PONERSE EN LOS ZAPATOS DEL OTRO


Micaela con sus 16 años y Julieta con 15, tienen algunas cosas en común: sus padres, la adolescencia, el cuarto, pero prácticamente nada mas. Pues no hay día en el que no discutan, haciendo valer cada una la potencia de sus voces, la fortaleza de sus afirmaciones y la debilidad de sus argumentos (aunque esto último no importa para ellas a la hora de defender una postura), y ni pensar en que alguna de las dos intente ver las cosas desde el "lugar" de la otra.

Si bien a ambas la situación no les produce ninguna gracia, pareciera siempre que la que mas molesta está con las actitudes de la otra es Micaela. Puede ser que esté celosa de su hermana menor, o que su carácter sea mas fuerte, o simplemente que le cueste comprenderla mas de lo que le cuesta a Julieta comprenderla a ella.

Varios son los motivos de conflicto: el ordenar la pieza, el traer las respectivas amigas a casa, las burlas recíprocas, etc. Y otros tantos son los motivos de "competencia": quién ayuda mas a la madre, quién recibe mas del padre, quién goza de mas libertad, quién es la mejor en el cole, quién entra primero al baño (y tarda mas en salir), y hasta la ropa (entre otras cosas) es motivo de "feroces disputas".

Cierto es que hace unos días algo extraño le pasó a Micaela. Se levantó como todas las mañanas, se vistió, y empezó (como de costumbre) a ver el desorden en el que Julieta dejaba sus cosas en la pieza, pero (y aquí comienza lo raro) percibió de inmediato que dicho desorden era prácticamente idéntico al que ella misma deja en sus pertenencias, luego protestó porque Julieta tardó en salir del baño, pero se dió cuenta que fue el mismo tiempo que tardó ella el día anterior (luego de haberle ganado en la carrera de llegar primera). Pero no terminan ahí las "rarezas", pues ante la primer discusión en el desayuno compartido, descubrió que parte de lo que le decía la hermana era cierto y que no tenía sentido discutir algo verdadero. Además, cuando Julieta pidió a los padres permiso para que vinieran dos amigas, Micaela reprimió (como nunca lo había hecho) sus impulsos de queja, reconociendo interiormente que hacía dos días seguidos que venían sus propias amigas a visitarla. Y cuando Julieta pidió un poco mas de plata antes de irse, para poder comprar algo de la librería, se sorprendió al no exigir ella también ese "derecho", aprovechándose de la situación.

Al llegar la noche, en el momento de levantar la mesa despues de cenar, Julieta protestó como siempre cuando le tocaba a ella levantar la mesa, pero esta vez Micaela no sintió rabia al escucharla, sino que pensó cuantas veces ella hace exactamente lo mismo. Al irse ambas hacia la habitación, Micaela notó que su hermana estaba triste porque el chico que le gustaba no la tenía en cuenta, y en vez de burlarse como solía hacer, se sentó a su lado y se puso a conversar con ella como nunca lo había hecho. Y fue en ese preciso momento que Julieta, mirándole los pies vuelve a enojarse y a proferir sus gritos característicos. Micaela sorprendida mira los zapatos de su hermana que equivocadamente tenía puestos desde que se levantó, y empezó a comprender...

Del libro "Destellos de Luz, reflejos de vida" de José Balabanian Ed. San Pablo (En edición)

viernes

Nos ponemos estos anteojos?

Un cuento de vacaciones

"La familia cristiana es una comunión de personas, reflejo e imagen de la comunión del Padre y del Hijo en el Espíritu Santo". Catecismo de la Iglesia Católica 22O5

UNA SEMANA MUY ESPECIAL

Había sido un año muy duro para José. Tuvo que trajinar y sufrir bastante, pues, fue su peor año económico-laboral. Ni a él ni a su familia les faltó lo imprescindible, pero las deudas, las inseguridades, y los vaivenes del país; unido al cansancio y la "saturación", hicieron que José llegara al verano con el humor alterado. Aunque intentara disimularlo, no siempre lo conseguía. Sentía una mala predisposición hacia los demás, incluida su familia. Cualquier entredicho con su esposa lo magnificaba; con las pequeñas rebeldías de su hija mayor reaccionaba como si fueran grandes pecados y con los gritos de su hija menor directamente creía que terminaría en el manicomio.

José se sentía abrumado, y pensaba que en su casa no podía hacer las cosas que le gustaría, como escuchar música a todo volumen, tocar el órgano, mirar fútbol todos los días o simplemente dormir hasta que le plazca. Quizás unas vacaciones le hubieran venido bien, pero no podía dejar el trabajo. Pero su familia sí. Podían irse una semana, y tal vez por todo esto, (con una rara mezcla de resignación y egoísmo), insistió para que vayan. Y si bien a su esposa no le gustaba irse sin él, la convenció, sacaron los pasajes y se fueron...

José estaba contento porque su familia disfrutaría y a la vez alegre porque por una semana haría lo que normalmente no podía, y así se "despejaría" de los problemas y del cansancio.

Pero ya el primer día se dio cuenta que algo no andaba bien... Quiso escuchar música con el volumen alto, y le molestaba a los oídos. Cuando quería dormir, daba mil vueltas en la cama sin poder conciliar el sueño; y cuando quería ver un partido de fútbol, se quedaba dormido en el segundo tiempo. Se sentaba a tocar el órgano y no se le ocurría ninguna canción. Y para colmo sus comidas consistían en: hamburguesas quemadas, arroz sin sal, fideos con demasiada sal, y otras exquisiteces que terminaban comiendo el perro y el gato.

Con el correr de los días todo se iba acentuando. No soportaba el silencio al llegar del trabajo, y el no tener a quién contar lo que ocurrió en el día. Cuando iba por la calle no dejaba de mirar a los niños con sus papás y contaba los días que faltaban para reunirse con su esposa y sus hijas. Se dio cuenta que durante el año había desperdiciado muchas cosas por estar obsesionado por los problemas. "Re-descubrió" el gran amor que siente y que recibe, por la familia que Dios le regaló.

Las deudas lo seguían acompañando, pero ahora todo su pensamiento y su sentimiento estaban en otro lugar... En medio de su melancolía abrió una Biblia al azar y sintió que, de ahora en más, algo tenía que cambiar, mientras leía: "Allí donde esté tu tesoro, estará también tu corazón"...

*(Mt.6,19-21)

(Extraído de "El Dios escondido" Ed. San Pablo)

Catequistas escolares: Salario Justo?

Ante varios mails y comentarios en este blog (además de la propia experiencia y de escuchar la voz de muchos colegas al respecto) nos sentimos en la necesidad de plantear el tema de la remuneración de los catequistas escolares. Es sabido la necesidad de profesionalización de todo docente (el catequista escolar lo es), por lo cual son cada vez más los catequistas recibidos en los distintos profesorados. A la imprescindible vocación, (movida por el amor); a la formación eclesial (por ejemplo en los seminarios catequísticos), se le suma cada vez más la formación en la sicología, en la pedagogía y en todo lo referente a las culturas institucionales. Todo esto pone en plano de igualdad al catequista escolar con cualquier otro docente. Se sabe también, que un docente catequista, trabaja mucho más que las horas frente al curso (jornadas, campamentos, acompañamiento personalizado, misión, actividades en fechas especiales, etc) y que, obviamente, es el trabajo con el cual se sostiene y mantiene a su familia. No comprender la diferencia entre esta tarea y la catequesis parroquial-sacramental, hace que no pocas veces se aluda a el "apostolado" que requiere sacrificios; de modo que los aumentos son para otros, los espacios físicos son para otras materias (inglés, computación, música, etc), pero los reclamos de igual remuneración ante "igual" tarea son mal vistos si vienen de un seguidor de Jesús (como si el hambre y sed de justicia que brota de las Bienaventuranzas o la Doctrina social de la Iglesia fuera para otros). No hay colegio religioso que no proclame que la catequesis es lo principal, y cuentan con la histórica generosidad de los catequistas, pero algo no cierra, algo duele... Todos los catequistas escolares vamos a seguir con nuestra tarea por amor al Cristo presente en los chicos y adolescentes, pero (sin que nadie se sienta atacado) creemos en la necesidad de "pensar la catequesis" también en este aspecto. Es cierto que hay honrosas excepciones, me constan, pero aún son absolutamente minoritarias. Si el tema queda instalado, por lo menos será un paso...
Somos catequistas
José Manuel Balabanian

martes

El cuento de la semana

Carlos y Laura
Autor/a: Desconocido/a
Procedencia: Colaborador/a

Carlos, con el rostro abatido de pesar se reúne con su amiga Laura en un bar a tomar un café. Deprimido descargó en ella sus angustias...que el trabajo, que el dinero, que la relación con su pareja, que su vocación...todo parecía estar mal en su vida. Laura introdujo la mano en su cartera, sacó un billete de 50 euros. y le dijo:
- Carlos, ¿quieres este billete?
Carlos, un poco confundido al principio, inmediatamente le dijo:
- Claro Laura...son 150 euros., ¿quién no los querría?
Entonces Laura tomó el billete en uno de sus puños y lo arrugó hasta hacerlo una pequeña pelota. Mostrando la estrujada pelotita verde a Carlos, volvió a preguntarle:
- Y ahora ¿lo quieres igual?
- Laura, no sé qué pretendes con esto, pero siguen siendo 50 euros., claro que los cogere si me lo das.
Entonces Laura desdobló el arrugado billete, lo tiró al suelo y lo restregó con su pie en el suelo, levantándolo luego sucio y marcado.
- ¿Lo sigues queriendo?
- Mira Laura, sigo sin entender que pretendes, pero ese es un billete de 50 y mientras no lo rompas conserva su valor...
- Entonces Carlos, debes saber que aunque a veces algo no salga como quieres, aunque la vida te arrugue o pisotee SIGUES siendo tan valioso como siempre lo hayas sido... lo que debes preguntarte es CUANTO VALES en realidad y no lo golpeado que puedas estar en un momento determinado. Carlos quedó mirando a Laura sin atinar palabra alguna mientras el impacto del mensaje penetraba profundamente en su cerebro. Laura puso el arrugado billete de su lado en la mesa y con una sonrisa cómplice agregó:
- Toma, guárdalo para que te recuerdes de esto cuando te sientas mal...pero ¡¡me debes un billete NUEVO de 50 euros. para poderlo usar con el próximo amigo que lo necesite!!
Le dio un beso en la mejilla a Carlos - quien aún no había pronunciado palabra - y levantándose de su silla se alejó con su atractivo andar, con rumbo a la puerta. Carlos volvió a mirar el billete, sonrió, lo guardó en su billetera y dotado de una renovada energía llamó al camarero para pagar la cuenta......"

domingo

El cuento de la semana

LA CARRERA

En un centro deportivo, se realizaba una carrera con vallas, en la que participaban cuatro niños pequeños, acompañados por sus padres dada su corta edad. El recorrido sería muy sencillo para un adulto, pero para los niños era sumamente difícil, pues si bien las parecitas a saltar o trepar eran muy bajitas, el riesgo de un golpe estaba latente; y las curvas eran abiertas pero igual se podían desviar o tal vez tropezar. A pesar de esto, el entusiasmo era muchísimo en los niños, todos por igual se desesperaban por iniciar el camino. Los que no todos tenían el mismo entusiasmo eran los padres, que querían mucho a sus hijos, aunque cada uno a su manera, y sus actitudes en la carrera de los hijos fue muy dispar.

Cuando comenzó la competencia, uno de los niños patinó apenas, pero bastó para que el padre se asustara mucho y abrazándolo muy fuerte, no dejó que continuara. Otro hizo el recorrido llorando pues su padre desde un costado, le gritaba exigiéndole que sea el triunfador, solo le interesaba que su hijo fuera "un ganador", y con sus retos lo humillaba cada vez que el niño tropezaba, hasta que decidió abandonar. El tercero, hizo el camino a los tumbos, pues el padre solo se limitaba a prevenirle donde se encontraban las curvas y como sortear las parecitas (que para los niños eran duros muros en su camino) pero le dejaba que hiciera su propia experiencia, al tiempo que lo acompañaba. Y fue así como cuando se desviaba, de a poco se iba dando cuenta, y recordando los consejos del padre volvía al camino. Las tres primeras paredes le provocaron golpes, pero ya las últimas las saltaba mejor; fue el que más moretones cosechó. Y el que llegó primero fue otro, que había sido llevado del brazo todo el camino por el padre sin soltarlo, lo levantó en las vallas, lo giró en las curvas y lo apuró hasta llegar a la meta.

Transcurrido un tiempo, ya adolescentes, el destino quiso que los cuatro compitieran de nuevo en una carrera similar, pero por supuesto más difícil y sin sus padres al lado. ¿Quién creen que ganó?...

*(Flp.3,12‑14)

"El Dios escondido", José Balabanian, Ed. San Pablo

Encuentros con la Buena Noticia

EL HIJO PRODIGO Y EL PADRE MISERICORDIOSO

(Comentario sobre el cap.15 de Lucas)

Esta hermosa parábola del capítulo 15 del Evangelio según San Lucas, tiene por supuesto un contexto, una situación vivida por Jesús, que provoca su enunciación:

Cristo sentado a la mesa de los "pecadores", de los despreciados por los "justos" religiosos de la época, es un "escándalo" difícil de soportar para los "satisfechos de su justicia", edificada en el "cumpli-miento" de la enorme cantidad de normas y leyes exteriores que imponían (que por supuesto la gente sencilla no podía conocer -y por ende cumplir-, hecho por lo cual eran rechazados). Ante la "murmuración" de los escribas y los fariseos Jesús dice tres parábolas:

-La de la oveja perdida (entre cien).

-La de la moneda perdida (entre diez).

-Y la del hijo perdido (el menor de dos hermanos).

Las tres se refieren a lo mismo, pero vemos que hay una progresión en importancia, ya que no es lo mismo una oveja entre cien, que una moneda entre diez, y muchísimo menos que un hijo entre dos.

En las dos primeras son seres sin conciencia, que solos no pueden volver, entonces se deja las noventa y nueve ovejas o las nueve monedas restantes y se va en busca de la perdida; es Dios que va a buscar lo que estaba perdido. Pero en la tercera el Padre deja ir al hijo, no porque no lo ame sino porque respeta su libertad. Pero alejado de El, el hijo descubre al Padre interiormente y decide volver, es el Hombre que vuelve a Dios.

Cuando el Padre ve que el hijo vuelve, sale a su encuentro corriendo ("el arrepentimiento camina, la Misericordia corre"), y ante la conversión sincera, ni una palabra mas sobre su pasado. Por eso el perdón nunca es humillante, sino respeto mutuo, es el encuentro entre dos libertades, es la alegría profunda (que se repite al concluir cada una de las tres parábolas), es el fruto del Amor de un Dios que va a buscarnos y de un hombre que responde, y reencuentra el sentido de su vida.

El hijo mayor simboliza la actitud de los escribas y los fariseos (de ayer y de hoy) que no entendieron la actitud de Jesús hacia los pecadores.

Pero Cristo (que llegó a morir en rescate de lo perdido) sigue buscándonos, y nos trae esta Buena Noticia, la de la inmensa Misericordia hacia nosotros, que motiva nuestra conversión, la del verdadero Amor que nos invita a "volver a la casa del Padre", la de la Felicidad plena, pues "es justo que haya fiesta y alegría,porque tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado".

¡QUE JESUS, NUESTRO "PADRE MISERICORDIOSO", NOS RECIBA CON LOS BRAZOS ABIERTOS EN NUESTRO CONSTANTE "VOLVER A DIOS"!

Resultado de la última encuesta:

Es un llamado de atención para todos nosotros que haya sido la opción más elegida "Los que la valoramos no damos buen testimonio con la vida"...

miércoles

El cuento de la semana

Yo soy hombre de ciudad, pero conocí algo del interior, como por ejemplo Córdoba, Mendoza y Misiones. Allí es fácil descubrir lugares hermosos para ver, y sentirnos parte de la creación. Pero soy un convencido de que aquí también hay cosas para admirar, solo hay que saber descubrirlas y encontrarles el sentido. Y me propongo ir en su búsqueda..., quizás me ayude a encontrar a Dios.

OBELISCO

Corrientes y 9 de Julio, pleno corazón de esta bulliciosa ciudad llamada Buenos Aires. Estoy parado frente al símbolo de la ciudad: el obelisco; y me siento maravillado. Esa mole monolítica de cemento, creación majestuosa del hombre, hace que me sienta orgulloso de pertenecer a esta raza humana, cuya inteligencia y destreza, hizo posible esta imponente obra.

Dicen que ya en el antiguo Egipto eran muy vistos, se ve que la intención del hombre de querer tocar el cielo con las manos viene de hace tiempo. También su ingenio, pues en aquél entonces se escribían jeroglíficos en sus paredes, y hoy en día, siempre hay alguno que intenta pintarle frases con aerosol, (algunas muy vulgares, pero curiosamente lo vulgar me parece cada vez mas divertido).

A todo esto, la luz del sol estorba mi visión y este hecho me fastidia, por eso rodeo el obelisco para verlo sin que nada extraño me moleste.

Sigo en mi "éxtasis arquitectónico" y alzando la mirada veo en su extremo la ventanita bien trabajada y pareciera que cuando mas inclino la cabeza hacia atrás, para venerar la altura del monumento, mas pierdo el equilibrio.

En tanto una brisa suave del sur despeina mis cabellos cayendo caprichosamente un mechón sobre mis ojos. Como si el sol antes y ahora el viento, prefirieran que los admirara a ellos en lugar del obelisco...

Sostengo los cabellos con mi mano y al cabo de unos minutos, siento que ese pilar alto con forma de aguja piramidal me está cansando. Ya no lo veo tan majestuoso. Hasta me parece tosco, es como que me deslumbró un rato, pero no llegó a colmar mi espíritu insaciable de lo perfecto, lo bello, lo trascendente. Me harté, y me voy insatisfecho en busca de otra creación majestuosa del hombre con la esperanza de hallar algo que colme mi ser; y me pregunto, ¿Será posible descubrirlo en la ciudad?...

Y para que mis desventuras sean completas, cuando mis pasos me alejan de ese lugar hacia una vidriera de electrónicos, algo me hace tropezar y casi caigo. Al voltear el rostro veo una mata de pasto, que tozudamente se escabulló entre las baldosas frías, rodeando una frágil flor silvestre movida por la brisa... Me fui maldiciendo y preguntando a quién se le ocurriría poner pasto allí... Mientras a mis espaldas seguía erguido y orgulloso el obelisco gris rasgando el firmamento azul...

*(Mt.13,13‑16) (Lc.1O,38-42)

"El Dios escondido", José Balabanian, Ed. San Pablo

lunes

Mujeres en la Biblia

Las mujeres en los Evangelios
Una adolescente en problemas (fuente Buenas nuevas.com)

por Gloria Ladislao

“Cuando Jesús regresó en la barca a la otra orilla, una gran multitud se reunió a su alrededor, y él se quedó junto al mar. Entonces llegó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y al verlo, se arrojó a sus pies, rogándole con insistencia: «Mi hija está llegando a su fin; ven a imponerle las manos, para que se cure y viva». Jesús fue con él y lo seguía una gran multitud que lo apretaba por todos lados. “

Mc 5, 21-24

Al final del relato sabremos que la hija de Jairo tenía doce años. ¿Qué puede pasarle a una niña de doce años como para que esté “llegando a su fin” ? Aunque la traducción suene extraña, quiero ser fiel al texto griego, que aquí no usa la palabra usual para decir “morir”, sino esta expresión “llegar a su fin”. ¿Al fin de qué?
Como en otros casos de milagros que tienen por protagonistas a mujeres, esta niña está en la cama, adentro de la casa, muy grave, sin ningún diagnóstico certero. No sabemos con precisión qué tiene.

El relato de este milagro se interrumpe con la aparición de la mujer que sufría hemorragias desde hacía doce años. Algo une a esta mujer madura con esta mujer-niña. La niña de doce años se está muriendo, llega a su fin. La mujer sangrante hace doce años que está muerta en vida. La niña de doce años se está acercando, o ha entrado ya, en la pubertad, cuando su cuerpo empieza a perder sangre periódicamente. La mujer madura hace doce años que sangra.
Y si la mujer sangrante salió a la calle a buscar la salvación, la mujer-niña de doce años, por el contrario, está en la cama, está adentro de la casa, sin salir, sin poder pedir ayuda. Es su papá el que sale a buscar al Maestro para decirle: “Mi hija está llegando a su fin”.

La adolescencia duraba muy poco en aquella cultura. Cuando la niña tenía su primera menstruación, se realizaba el compromiso matrimonial, acordado por ambas familias. Al año del compromiso, los jóvenes se casaban.
Esta niña pertenecía a una familia especial. Su padre era uno de los jefes de la sinagoga. Con semejante cargo, sólo podemos pensar en un buen cumplidor de los preceptos religiosos. Seguidor seguramente de las prácticas fariseas, puntilloso en la observancia de la ley.

“Cuando una mujer tenga su menstruación, será impura durante siete días, y el que la toque será impuro hasta la tarde.
Cualquier objeto sobre el que ella se recueste o se siente mientras dure su estado de impureza, será impuro.
El que toque su lecho deberá lavar su ropa y bañarse con agua, y será impuro hasta la tarde.
El que toque algún mueble sobre el que ella se haya sentado, deberá lavar su ropa y bañarse con agua, y será impuro hasta la tarde.
Si alguien toca un objeto que está sobre el lecho o sobre el mueble donde ella se sienta, será impuro hasta la tarde. “

Lev 15, 19-23

Todos los cuerpos cambian a los doce años. Pero para una niña perteneciente a una familia cumplidora de la ley, este cambio venía acompañado de imposiciones. No más la libertad de andar por toda la casa, de tocar cualquier cosa, de ayudar a cocinar… Esas eran algunas de las cosas, además de los cambios físicos, que afectaban el cuerpo de una muchachita de doce años. “Mi hija está llegando a su fin”. Y para este cuerpo que está agonizando, Jairo pide sanación y salvación con el cuerpo: “Ven a imponerle las manos”.

“Todavía estaba hablando, cuando llegaron unas personas de la casa del jefe de la sinagoga y le dijeron: «Tu hija ya murió; ¿para qué vas a seguir molestando al Maestro?». Pero Jesús, sin tener en cuenta esas palabras, dijo al jefe de la sinagoga: «No temas, basta que creas». Y sin permitir que nadie lo acompañara, excepto Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago, fue a casa del jefe de la sinagoga. Allí vio un gran alboroto, y gente que lloraba y gritaba. Al entrar, les dijo: «¿Por qué se alborotan y lloran? La niña no está muerta, sino que duerme». Y se burlaban de él. Pero Jesús hizo salir a todos, y tomando consigo al padre y a la madre de la niña, y a los que venían con él, entró donde ella estaba. La tomó de la mano y le dijo: «Talitá kum», que significa: «¡Niña, yo te lo ordeno, levántate!». En seguida la niña, que ya tenía doce años, se levantó y comenzó a caminar. Ellos, entonces, se llenaron de asombro, y él les mandó insistentemente que nadie se enterara de lo sucedido. Después dijo que dieran de comer a la niña. “

Mc 5,35-43

Primero, sacar a todos del medio. ¿Qué hace toda esa gente contemplando el espectáculo de una niña que no puede soportar su cuerpo de doce años y está tirada en la cama? Afuera todos. Sólo el papá y la mamá, y algunos de los discípulos como testigos de la comunidad. Nadie más.

Sin temor a la impureza de esta muchachita que ya todos creen muerta, como tantas otras veces, Jesús toca. La toma de la mano. Y le ordena: Talitá kum, ¡Levántate! Para que no sea la hora del fin, sino la hora de resurgir, de estar de pie, de caminar de un modo nuevo. Esta es la voz que la niña-mujer necesitaba oír. Una voz que llega hasta ella con palabras que no la hunden sino que la elevan, una voz para sacarla a ella y a sus papás del miedo de este momento. Y una mano que no va a cumplir las prescripciones del Levítico - “no tocar, no tocar, no tocar” - sino que está ahí justamente para tocar, para establecer contacto, para que este cuerpo de doce años siga conectado a otros cuerpos, a otras vidas, a toda la posibilidad de relación.

Para Trabajar en grupo

Las prescripciones del Levítico relativas a la sangre eran normas religiosas y sociales que se le imponían a cualquier niña a partir de la pubertad.

    • ¿Existen normas sociales hoy que son una presión sobre la vida de los y las adolescentes? ¿Cuáles?
    • ¿Cómo acompaña la comunidad cristiana los procesos de cambio de los y las adolescentes?
    • ¿En qué sentido la comunidad cristiana puede ser el espacio donde estos/as adolescentes se pongan de pie para caminar?

viernes

Agradecemos el artículo

Un “blog” para catequistas
Eclesia.info - "Las noticias de la Diócesis de Lomas de Zamora" - viernes, 10 de octubre de 2008

domingo

ENCUENTROS CON LA BUENA NOTICIA

El prójimo y la parábola del buen samaritano

Cuando el doctor de la Ley se levantó y preguntó a Jesús,-¿Qué tengo que hacer para heredar la Vida eterna?, el Señor sabía que era para ponerlo a prueba, y no por interesarle buenamente su respuesta. Jesús responde con otra pregunta (típico del Señor, confrontarnos con nosotros mismos).-¿Qué está escrito en la Ley?, vos sos doctor en ella, ¿por qué me preguntás?, podría haber dicho Cristo (vale aclarar que cuando el judío se refiere a "la Ley", habla de los primeros cinco libros de nuestra Biblia actual). Y el judío por supuesto, conociendo a la perfección sus Libros Sagrados contestó correctamente: amar a Dios y al prójimo. Jesús entonces le dijo, que si actúa así, alcanzará la Vida.

Pero el doctor de la Ley, (que a esta altura estaba dejando en evidencia su mala voluntad al haber hecho la pregunta), intenta disimular diciendo: -¿y quién es mi prójimo?

Aquí hay que explicar que para el judío había leyes de "projimitud", no toda persona era su prójimo. Lo eran: primero su familia, luego su tribu, mucho después todo judío, y nada mas. Es decir que, por ejemplo, un samaritano (oriundo de Samaria) no podría ser (en su mentalidad) nunca su prójimo. Recién a partir de la parábola que Jesús diría en respuesta a este judío, el concepto de prójimo se extendió a todo hombre, a todo hermano que me necesite.

Cristo cuenta la historia del hombre atacado y herido por ladrones, que es dejado en el camino medio muerto, y hace notar que pasan a su lado: primero un sacerdote y luego un levita (ambos encargados del culto a Yavé en el templo), y siguen de largo (quizá para no caer en la "impureza del contacto con sangre, en virtud justamente de dicho "culto").

Pero el samaritano que pasó, se conmovió, se acercó, vendó sus heridas, lo cargo sobre sí, lo condujo a un albergue, lo cuidó, pagó al dueño del albergue por él, y le dijo que lo que gaste de mas, se lo pagará cuando vuelva.

Al doctor de la Ley (supongo ,que ya a esta altura, estaría confundido) no le quedó otra que admitir que el que se comportó como prójimo fue el samaritano, el que realmente rindió "culto" a Dios en el hermano necesitado, fue el que su "esquema cultural" menos hubiera imaginado. Y Jesús le dijo y nos dice: "Ve, y procede tú de la misma manera".

¡Hermosas y sabias palabras del Señor! ¡Nuestra vida cobra sentido, en la entrega a los demás! Pero aún así, que carga moral difícil de cumplir...

Pero Cristo nunca nos deja una "bomba" en las manos y escapa, no es su manera de proceder, pues de ser así, este pasaje no sería una Buena Noticia, sino exclusivamente una obligación moral.

Por eso, volvamos a la lectura y preguntémonos a nosotros mismos: ¿Quién fue el que conmovido por Amor,se acercó a mi vida? ¿Quién vendó mis heridas? ¿Quién cargó sobre sí nuestros males, nos condujo y pagó por nosotros al "Dueño del albergue"? ¿Quién nos cuida y paga por nosotros hasta que vuelva?...

Si Jesús nos pide amar al prójimo, es porque El mismo nos amó y nos está amando ahora, en todo instante, a cada uno de nosotros. ¡Y ésta es la Buena Noticia de este pasaje! Descubro el inmenso Amor de Cristo hacia mí y ésa es la motivación íntima y profunda por la cual queremos que nuestra vida sea para los demás.

¡QUE EL SEÑOR, NUESTRO BUEN SAMARITANO, NOS AYUDE A VIVIR EN EL AMOR, COMO ÉL NOS ENSEÑÓ!

jueves

Adolescentes: "Proyecto Personal de Vida"

La imprevisibilidad de cada vida

"...Vivir, es prometerse vida, anticiparse a uno mismo. No parece posible, no le es, vivir sin proyectar, sin anticipar, y cada anticipación es algo así como un salto en el vacío, un salto hacia lo que aún no es, el salto que hace posible que lo que no es sea. Contar con lo que aún no es, es otra cosa que calcular o predecir: es arriesgar, apostar.
El juego y el arte son escenificaciones y celebraciones de lo que toda vida tiene de imponderable, de imprevisible. La vida tiene, es, una imprevisibilidad irreducible a cualquier cuenta, a cualquier certeza. La existencia es un tiempo de riesgo: es el espacio temporal que permite el juego de las decisiones, que permite la movilidad, la transformación. El crecimiento.
La vida es actuación, no ensayo. Nacemos sin saber cómo se vive y morimos cuando ya no tenemos tiempo para vivir como aprendimos a a hacerlo. Las cosas más importantes ni se enseñan ni se aprenden antes de hacerlas, tampoco, en general, dan el tiempo de programarlas y controlarlas: llaman a responder, no a calcular. Cada respuesta, cada riesgo, es una experiencia, no una repetición, y por eso mismo, es una creación. Un acto irrepetible e individual, siempre provisorio e inconcluso, siempre abierto.
"No se puede tener paz evitando la vida", reprocha en algún lugar Virgina Woolf a los que quieren "proteger" de la incertidumbre de sí misma. Ni paz ni seguridad sin lo imponderable. La falta de certeza es una falta que suma: lo imprevisible es el espacio, la anchura, que tiene lo previsible para ser más que lo que se previó, para enriquecerse de novedad, de alteridad. Lo imprevisto, lo incierto, el riesgo, son nombres de la flexibilidad, la ductilidad, del momento de apertura de las posibilidades sin las cuales serían impensables tanto las innovaciones como la evolución, el crecimiento como la creación.
Cuanto más asegurada está una vida más encerrada está, menos vida es; menos espacio abierto tiene para respirar, para aletear. Si vivir es anticipar, el anticipar produce temeridad: el miedo de abandonar lo que se por lo que se puede ser: de avanzar. Para nuestra cultura vivir es controlar, domina; dominando, controlando, nos sentimos seguros, aseguramos que nada quede fuera de control, aunque lo que quede fuera sea lo que en la vida escapa a todo control: lo que tiene de novedad, lo que solo en libertad llega a nacer.
Bajo el mito de la seguridad, nuestras decisiones, las que tomamos, las que son aplaudidas, tienen como meta no tener que tomar nuevas decisiones, no volver a decidir. Soñamos con lo estable, con lo que nos libere para siempre de la ansiedad de decidir, de los riesgos a asumir... Soñamos, sin saberlo, con la muerte...
El juego nos atrae porque está tan abierto a la victoria como a la derrota: nos atrae su riesgo, su imprevisibilidad. Sin ese riesgo cualquier juego, cualquier vida, sería un simulacro de vivir, una parodia. Asumir este riesgo es asumir el coraje y la tensión de vivir. Asumirlo, es asumir la gravedad de la vida: su dignidad.
La vida no es claridad, es penumbra, su luz no es la del mediodía, sino la del amanecer, la que insinúa, promete. Más que dejarse ver se deja adivinar, presentir: esa penumbra, parece desmentir cualquier tentativa de creer que lo ya vivido y sabido la puede explicar. Que cualquier explicación la puede agotar.
Lo que la vida tiene para darnos es lo que ella aún no es: ese espacio abierto en que nos invita a nacer, ese riesgo que nos llama a recorrer..."
Hugo Mujica

* Leer el texto y elegir 3 ideas importantes del mismo.

* ¿Por qué a veces se tiene miedo al riesgo?

* ¿Con qué y/o con quiénes contás a la hora del salto, del riesgo?

* ¿Qué entendés por “proyecto personal de vida”?

* Escribir en no menos de media carilla y no más de 2 carillas cuál es, hoy por hoy, tu proyecto personal de vida. Incluyendo qué cosas actuarían como facilitadotes y qué como obstáculos a superar.

Compartimos lo trabajado (También se puede reflejar el PPV a través de una producción personal simbólica: con crealina, porcelana fría, cartulina, etc.)

Dinámica para adolescentes: el mundo hoy.

* Se les pide un análisis con juicio crítico de algún video clip como el de Kudai "Lejos de aquí" (presente en este mismo blog) o "Arde el cielo" o "Dónde jugarán los niños" ambos de Maná, o "What I`ve done" de Linkin Park (todos en ecologiayhumanidad.blogspot.com), como también alguna canción como "Madre hay una sola" de Bersuit Vergarabat.
* Se les propone la producción en grupo de un video clip o presentación en la que se muestre la realidad pero abierta a la esperanza.
(Se encontrarán con sorpresas agradables como la que le muestro a continuación (y en el blog de ecología y humanidad nombrado antes, encontrarán muchos más)

miércoles

Cuento para suscitar el espíritu misionero.

“La felicidad está más en dar que en recibir.” (Hech. 20, 35b)

TAMBERÍAS

Setiembre del 2000. El micro llegó a la ciudad de San Juan, luego de muchas horas de agotador viaje, en el que no faltaron chistes, canciones y charlas en las que la disponibilidad de tiempo permite conocer más al otro. Un poco más “arriba”, en plena precordillera, los habitantes de Tamberías, sabían que “los misioneros de Buenos Aires” llegarían de un momento a otro. Éramos un grupo del colegio San Ignacio, que quiso brindarle la posibilidad de tener una experiencia de este tipo a los alumnos (alrededor de quince adolescentes, acompañados por algunos adultos). El proyecto pastoral de la institución era el marco en el que se fueron preparando los misioneros durante todo el año, para esta visita a Tamberías (era el segundo año que el colegio misionaba en este lugar).

Él era uno más de los que pasaban los bultos, desde el micro hasta las dos “combi” que los llevaría hasta el destino fijado. Su cargo en el colegio era (y lo sigue siendo en la actualidad) el de catequista. Su rol en la misión, el mismo que el resto de los adultos que iban en el grupo, ayudar a que la misión salga bien y coordinar las cosas para que los alumnos tuvieran una experiencia significativa, distinta a la que el mundo les ofrece hoy. Pero sabía muy bien que ese año había sido muy duro para él y para su familia. Su aridez interior le preocupaba, sobretodo teniendo en cuenta la tarea que estaba a punto de comenzar.

Ya en viaje (seis horas de camino de cornisa de una sola mano, con innumerables curvas y contracurvas; con un horario establecido para subir y otro para bajar), las preguntas que invadían su silencio eran muchas: ¿cómo llevar esperanza a la gente del lugar en ese estado de aridez?, ¿cómo conducir a los alumnos a que tuvieran una experiencia de Cristo, si él, durante todo el año no la había tenido?, ¿cómo no sentirse hipócrita, tratando de dar lo que no se tiene?, y en medio de todo esto, ¿dónde estaría Dios escondido?...

Poco a poco, sus pensamientos fueron siendo sustituidos por las señales que su vista percibían, pues la belleza de la precordillera con sus picos de formas caprichosas y sus laderas coloridas, se le imponían con la autoridad que le da su esplendor. El río de montaña que acompañaba serpenteante nuestro paso y el cielo luminoso, decorado con “algodones”, más algún guanaco que se percibía a lo lejos, completaban el cuadro que cualquier pintor quisiera recrear. Mientras miraba extasiado pensaba, que los habitantes del lugar veían a diario este “idioma” natural que Dios tiene para comunicarse.

El recibimiento de un grupo de lugareños en la puerta de la capilla en la que permaneceríamos esos días, le emocionó. Y ya en los primeros días, comenzó a grabar en su corazón, sonidos como el del agua del deshielo corriendo por las acequias, silencios como los de la hora de la siesta, sensaciones como el del viento cálido sobre su piel, e imágenes como las de la cordillera nevada al amanecer o el cielo inundado de estrellas al anochecer.

Sin embargo, la máxima expresión de Dios en aquél lugar, la encontró en las risas de los niños, en sus miradas cristalinas y sus pies descalzos; en la simpleza de la gente que los recibía en cada casa, compartiendo lo poco que tenían para acompañar el mate y la charla; en los ojos cansados pero cordiales de cada anciano; en las manos curtidas de los que trabajan la tierra o el buen humor de los que trabajan para el “gobierno” (el municipio), y en la sana ingenuidad de cada joven. Luego de unos días descubrió que ellos le trasmitirían la esperanza a él y no al revés.

Se volvió sólo, pues como trabajaba en otros colegios, debía estar en Buenos Aires unos días antes que los demás. Y de alguna manera, mientras viajaba comenzaba a extrañar a ese Dios escondido en cada milagro de la naturaleza o en cada corazón abierto de la gente del lugar.

Transcurridos unos días, después de su regreso, se fue dando cuenta que en cada abrazo de su esposa y sus hijas, en cada situación cotidiana, en cada uno de los amaneceres o anocheceres o detrás de cada mirada aparentemente desafiante, pero muy necesitada de cada adolescente en clase, podía contemplar el mismo rostro oculto de ese Dios que, sutilmente, lo acompaña siempre, allí en Tamberías, aquí en su realidad cotidiana o donde sus pasos lo quieran libremente llevar.

¡Armemos equipos!


De este Equipo (San José de Lomas) surgió la idea de este blog. (¡Envíen las fotos de los suyos!)

Equipo del San José de Burzaco

RESULTADO DE ENCUESTAS ANTERIORES: